En un operativo de control y verificación que involucró a unidades de la SIJIN y la Secretaría de Seguridad, se logró establecer que varios locales comerciales servían de fachada para la manipulación de terminales móviles de dudosa procedencia. Como saldo de la jornada, la Policía incautó 15 celulares robados y modificados, luego de verificar los registros de más de 70 equipos.
Varios establecimientos fueron pillados vendiendo celular robado
Durante el despliegue, que duró más de tres horas, los agentes de la Policía Metropolitana de Bogotá realizaron una inspección de los números de IMEI (un código único de 15 dígitos que identifica a cada teléfono móvil a nivel mundial, funcionando como su “documento de identidad” para la red). De los 15 dispositivos retirados del mercado, cinco contaban con un reporte vigente por hurto en las bases de datos nacionales, mientras que los diez restantes presentaban diversas alteraciones en sus sistemas operativos, una técnica común empleada para “limpiar” los equipos y permitir que vuelvan a conectarse a las redes de telefonía.
Ahora, estos dispositivos se encuentran bajo custodia de la institución, donde se iniciará un proceso de validación de denuncias para intentar contactar a los propietarios legítimos y realizar la devolución de los mismos.
Las autoridades advirtieron que este tipo de modificaciones son ilegales y que son la prueba reina de la existencia de redes dedicadas a la receptación en estos sectores comerciales.

Advertencias contra el delito de receptación
La recomendación de las autoridades es que se exige llevar un registro riguroso, mediante cuadernos o agendas, de cada equipo que ingresa para reparación. La advertencia radica en que, en múltiples ocasiones, los delincuentes llevan celulares hurtados a estos negocios y los técnicos, al recibirlos sin verificar su procedencia, terminan incurriendo en el delito de receptación, lo que podría acarrearles penas de prisión y el sellamiento definitivo de sus establecimientos.
La intervención técnica permitió evidenciar cómo se intentan ocultar las huellas del delito a través de la manipulación de hardware y software, una práctica que la Secretaría de Seguridad busca erradicar atendiendo a las constantes denuncias que la ciudadanía realiza a través de las redes sociales.
Para que operativos como el del centro de la ciudad terminen en capturas efectivas y judicializaciones, la Policía insistió en la necesidad de que las víctimas interpongan denuncias formales ante la Fiscalía. Sin este paso legal, aunque el celular sea recuperado, el portador del objeto robado difícilmente puede ser procesado por la justicia.

Con el fin de facilitar este trámite, se ha recordado la existencia del programa de Asistencia Integral a la Denuncia (AIDE). Este servicio ofrece asesoría telefónica y acompañamiento durante todo el proceso, evitando que las víctimas tengan que desplazarse a puntos físicos y agilizando la identificación de los dispositivos una vez son recuperados en este tipo de controles.
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