El mundo católico recibió con aplausos la elección de Robert Francis Prevost como el nuevo líder de la Iglesia, ahora conocido como el Papa León XIV. Sin embargo, no todo fue alegría tras el “habemus papam”, pues en menos de 24 horas reapareció una grave denuncia que pone en tela de juicio su pasado como obispo en Perú.
Prevost, nacido en Chicago pero con una larga trayectoria pastoral en América Latina, fue nombrado nuevo pontífice este 8 de mayo, tras dos días de cónclave en la Capilla Sixtina. Durante su primer discurso desde el balcón de San Pedro, saludó emocionado a los fieles y dedicó unas palabras en español, idioma que domina por su paso en tierras peruanas. Pero justo cuando las cámaras todavía celebraban su elección, un escándalo volvió a sacudir su nombre.
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¿De qué acusan al nuevo papa?
El 8 de septiembre de 2024, un noticiero peruano revivió el caso de tres mujeres que aseguran haber sido víctimas de abuso sexual por parte del sacerdote Eleuterio Vásquez González, en hechos que habrían ocurrido en 2004. Según el reportaje, Prevost habría encubierto al cura cuando era obispo de la Diócesis de Chiclayo.
Aunque el caso fue archivado en 2023 por prescripción de los hechos, el reportaje reavivó la controversia, justo cuando el nombre de Prevost volvía a sonar fuerte dentro del Vaticano.

El comunicado de la iglesia en Perú
Ante la presión mediática, la Diócesis de Chiclayo emitió un comunicado en el que desmiente que Prevost haya encubierto al sacerdote acusado. Según la Iglesia, fue en abril de 2022 cuando las tres víctimas se reunieron con Prevost —en ese momento obispo de Chiclayo— para presentar la denuncia formal.
Según ese documento, el ahora Papa León XIV sí tomó medidas: aplicó sanciones preventivas al sacerdote Eleuterio Vásquez, le prohibió ejercer públicamente su ministerio y envió el expediente al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo vaticano encargado de estos casos.
Ya como prefecto del Dicasterio para los Obispos en Roma, Prevost siguió en contacto con el caso, que fue cerrado por la Fiscalía peruana debido a la prescripción legal de los hechos denunciados. Pese a eso, el expediente continuó bajo estudio dentro del Vaticano. Hasta la fecha, no hay una sentencia eclesial definitiva sobre el caso, pero la defensa de Prevost insiste en que actuó conforme a los protocolos y nunca recibió una confesión de culpabilidad por parte del sacerdote denunciado.
Aunque muchos fieles celebran su elección como un líder pastoral cercano a América Latina, este capítulo en su historial ha generado preocupación entre los defensores de las víctimas de abuso dentro de la Iglesia. Para algunos, el archivo del caso y el ascenso meteórico de Prevost en la Curia Romana dejan dudas sin resolver.
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