Lucas Hill llevaba dos años sin lanzar música nueva. Desde Renacido (2023), el disco que le permitió darse a conocer en el país y llevar su música a festivales importantes como el Estéreo Picnic, este bogotano desapareció del radar musical, como si se hubiese ido al campo a buscar inspiración; algo no muy lejano a la realidad.
Este talentoso músico y compositor decidió alejarse del ruido de la ciudad e instalarse en las tranquilas tierras de Barichara (Santander) para crear su nuevo álbum: El Sol Sale También. Se estrenará este jueves 18 de septiembre en el Planetario de Bogotá. Hablamos con él.
¿Cuánto tiempo exactamente vivió en Barichara y cómo fue la experiencia?
Estuve un año y ocho meses. Fue súper interesante porque me gusta mucho el campo y la naturaleza, pero nunca había vivido en un ambiente rural. Me di cuenta de que uno, como rolo, tiene una romantización de lo que es la ruralidad, y comprenderla y habitarla en Colombia me sorprendió mucho. Aprendí muchas cosas y entendí lo grande que es este país fuera de las ciudades; es casi otro mundo en el que coexistimos.
Pero también comprendí que mi lugar es más la ciudad, especialmente en lo que respecta a la música. Por más que uno se inspire en contextos rurales, siento ese deseo de estar tocando, de asistir a eventos, de nutrirse con conciertos, de estar inmerso en una escena. Me di cuenta de lo nutritivo que es eso.

¿De esa experiencia natural salió el nombre del disco?
Sí. Es un álbum que fue muy chévere para mí, como un proceso de tratar de ser más alegre, de descubrir qué significa la alegría para mí. Lo que descubrí durante ese periodo de cierto aislamiento y reflexión fue que la alegría también está en la calma y en la introspección.
¿Qué elementos melódicos o géneros musicales podemos encontrar en este nuevo disco?
Es curioso porque no sé si el resultado del álbum será mucho más alegre o movido. Eso sólo lo sabrán cuando lo escuchen. Mi intención sí era explorar esas partes de mí que son más luminosas.
En cuanto a influencias musicales, es un disco más arriesgado, más experimental que los anteriores. Tiene un poco más de jazz, de bossa nova; hay varias canciones que no tienen coro, que nunca repiten partes. Entonces, es un disco algo más elástico.
Grabamos gran parte del álbum en bloque, lo cual fue fantástico, con los músicos sonando como una banda, y eso también le da a la música una flexibilidad: no todo tan atado al computador. Se siente muy orgánico…

¿Hay alguna colaboración en este disco?
Planteamos buenas ideas de colaboraciones, pero al final sentí que el disco debía ser muy íntimo.
¿Pero plantea hacerlo en el futuro?
Sí, totalmente; incluso en tarima. En el lanzamiento tendremos invitadas increíbles. Siempre me encanta colaborar.
En la composición, a veces escribes música muy desde ti mismo, y se siente raro en voz de otras personas, o como en dos voces al mismo tiempo. En ese sentido, he pensado mucho en empezar desde cero con otros artistas que admiro muchísimo y con los que tengo afinidad para hacer ese tipo de cosas.
¿Tiene pensado hacer gira?
Por ahora estamos muy enfocados en Bogotá. Tenemos el lanzamiento en el Planetario de Bogotá, que será increíble. Hay un par de fechas más este año y esperamos poder ir a Medellín.
Tú sabes que hacer gira se ha vuelto cada vez más complicado en esta industria, pero creo que es un esfuerzo que vale la pena. Entonces, estamos viendo cómo organizarlo, posiblemente hacia final de este año; si no, será el próximo.

¿Por qué es tan complicado hacer giras? ¿Plantearía hacerlo con otros artistas?
Sí, definitivamente. Creo que para llegar a varios lugares convendría mucho hacerlo con artistas que ya estén allí, con quienes uno resuene. Por ejemplo, en el BIME hice un concierto con una chica que se llama Ittoya, de Bilbao, súper chévere; esos puentes son muy valiosos. Siento que entre músicos hay muchas ganas de colaborar y de que todos vendamos más boletas.
En lo que respecta a lo complicado de las giras, pienso que es financiar los costos de viaje. Imagínate: yo viajo con cuatro músicos, un ingeniero y un DJ; son seis personas que tienes que movilizar, alimentar y alojar si quieres hacer un concierto completo. Son apuestas y esfuerzos de promoción que uno tiene que hacer. En Colombia el circuito es difícil, porque tenemos dos o tres ciudades muy activas, como Medellín y Bogotá, y el resto de las capitales tienen escenas pequeñas, súper interesantes en lo sonoro, pero donde no necesariamente se venden muchas boletas ni se recuperan las inversiones. Ojalá en Colombia esos circuitos sigan fortaleciéndose.
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¿Y qué me dice de mantener a flote proyectos musicales como el suyo?
Es muy difícil; es algo casi “quijotesco”, pero no veo otra cosa con la que quiera pasar mis días; me fascina hacer esto. Por más que requiera sacrificios, es muy especial crear música, entrar a estudios, subir a escenarios e interactuar con la comunidad musical. Hay gente que hace música que normalmente es muy buena; es un gusto dedicarse a esto y estar al servicio de eso.
También es cierto que en Colombia hay asuntos urgentes por atender, y es normal que la escena cultural no sea la más robusta ni la más fácil, así que uno siente que lo que hace es más sembrar que cosechar.

¿Qué podemos esperar del lanzamiento de este jueves?
Va a ser un concierto muy especial porque será en el domo, con visuales en 360 grados. Estamos preparando algo muy particular. Ojalá nos acompañen, y también que escuchen El Sol Sale También.
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