La cantante Karen Lizarazo, conocida como ‘La Patrona del Vallenato’, se ha ganado el respeto de los colombianos no solo por su talento, sino también por su imponente personalidad. Desde los 14 años ha logrado abrirse camino en el gremio, enfrentando el machismo que por décadas ha marcado este género musical.
Teniendo como inspiración a Kaleth Morales y Patricia Teherán, considerada la voz femenina más importante en la historia del vallenato colombiano, Karen ha compuesto éxitos como “Beber” y “Ganas locas”. Ahora, la artista oriunda de Aguachica (Cesar) se unió a Luis Alfonso para fusionar el vallenato con la música popular en “El cora me duele”, un tema cargado de sentimiento al que ‘El Señorazo’ no pudo negarse, según contó Karen a Q’HUBO.
¿Cómo se dio el junte con Luis Alfonso?
Desde mi último éxito, que fue “Ganas locas”, no había vuelto a ver unos números buenos como con esta canción. Entonces pensé: “Busquemos a alguien que nos pueda dar la mano para que la canción llegue a la grandeza que merece”.
Cualquiera quiere grabar con Luis Alfonso, pero lo veía muy lejano. Fui a los Premios Nuestra Tierra. Cuando él ganó un premio, yo iba a cantar “El cora me duele” en la versión vallenata. Ahí estaba su esposa, emocionada en el backstage. Le mostré la canción y me dijo: “Anota el número de Luchito y muéstrasela porque esa canción es espectacular”.
Al otro día, le mandé un mensaje: “Maestro Lucho, escucha esta canción. Si no te gusta, déjame en visto, pero si te gusta, me dices”. No pasaron ni 15 minutos y ya tenía una nota de voz aceptando.
¿Qué le hace doler el corazón a Karen?
Me duele ver sufrir a otros, incluso si no los conozco. Ver a alguien en problemas o un animal herido me afecta mucho. También me duele cuando no valoran el esfuerzo de los artistas y dejan comentarios negativos innecesarios. Prefiero el silencio a la crítica destructiva. Además, me duele no tener paz mental o ver a un ser querido enfermo y no poder ayudar.
¿Qué significó para usted esta canción?
Cuando grabé esta canción, estaba pasando por un momento difícil. Sentí que cantarla fue una catarsis, porque parecía que esa persona me estaba pidiendo perdón a mí, aunque no fuera así. La interpreté con tanta emoción que, cuando se la mostré a Luis Alfonso, él se conmovió. Me dijo que mi interpretación era única y que esa versión debía quedarse tal cual.
¿Por qué mezclarlo con el género popular?
Me encanta la música de Julio Jaramillo, Pepe Aguilar y Vicente Fernández. Mi abuela paterna, que en paz descanse, me enseñó a cantar este tipo de música desde pequeña. A los 14 años comencé en el vallenato porque me enamoré de la música de Kaleth Morales y sentí que podía explorar más allí. Como mujer, percibí que el vallenato femenino estaba huérfano después de Patricia Teherán, y decidí entrar al género para demostrar que las mujeres también podemos cantar vallenatos.
Una ardua lucha contra el machismo
¿Cuál fue el reto más duro al entrar al género como mujer?
Lo más difícil fue hacerle creer a mi propia familia que sí se podía. No hablo de mis papás, sino de mis tíos, primos, compañeros. Ellos temían que sufriera en esta industria. Pero cuando obtuve la seguridad que me dio Dios, mi familia y yo misma, sentí que podía enfrentar cualquier reto.
Logró superar prejuicios impuestos en la sociedad…
Sí, enfrenté el machismo del público. Escuché comentarios como: “Quiten a esa vieja de ahí, que cante un macho”, “No pagué para ver cantar a una mujer”, o “Una mujer no me va a poner a beber”.
Me tocó vivir todo eso, pero, gracias a Dios, ahora veo que el vallenato femenino ha cambiado. Nos tocó pagar muchos peajes, y hoy las chicas que están llegando encuentran menos obstáculos.

Lo que no sabías de Karen Lizarazo
¿Alguna canción que se le dificulte cantar?
Sí, “Amor de papel”. Es muy rápida, y al principio me costaba cantarla en vivo porque las mujeres solemos cantar canciones más lentas. Pero aprendí a usar el micrófono para que el público la cante conmigo y así poder respirar.
¿Un recuerdo especial con un fanático o durante un show reciente?
Sí, hace poco en Bucaramanga, una niña me pidió una canción de Ana del Castillo. Le agradecí y aclaré que la música no es una competencia ni una campaña política. Tarareé la canción para ella, y ese momento me reafirmó la importancia de mantener la pureza y la inocencia en nuestros corazones.
¿Le gusta tomar trago?
Soy bastante económica con el trago. Con tres o cinco traguitos ya estoy lista. Me pongo muy contenta y, a veces, tiro versos como lo hacía Diomedes Díaz; unos salen bien, otros no tanto. No soy de tomar mucho, pero cuando hay que hacerlo, lo disfruto.
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