El reconocido actor Jimmy Velasquez, quien participó en novelas como ‘Aquí no hay quien viva’ o ‘Escobar, el patrón del mal’, lleva un tiempo desaparecido de la pantalla chica; sin embargo, ha centrado su carrera en el teatro, su más reciente proyecto es la obra ‘No al dinero’, la cual estrenó su segunda temporada en el Teatro Nacional de Bogotá y estará disponible hasta el 14 de diciembre.
Esta obra, que habla sobre un hombre se gana la lotería pero decide no recibir el dinero debido a que esto puede cambiar los valores de sus familiares y esposa, representó todo un reto para Jimmy. El actor le contó a Q’HUBO cómo fue preparar este personaje. Además, compartió cómo fueron las primeras escenas que grabó, entre ellas, las de cama.

Lo hemos visto mucho en teatro. Cuéntenos, ¿qué está haciendo actualmente?
Estoy nuevamente en una producción del Teatro Nacional llamada ‘No al dinero‘. Es una comedia maravillosa que protagonizó junto a Yaneth Waldman, Carolina Acevedo y Álvaro Bayona. Hemos tenido tanto éxito que extendemos la temporada hasta el 14 de diciembre.
¿De qué trata exactamente?
Es un humor fuerte, pero muy entretenido. La historia sigue a Ricardo, mi personaje, quien gana la lotería, pero decide no cobrar el premio porque sabe que tanto dinero puede dañar su vida, su familia y sus relaciones. Mientras él lo analiza, los demás personajes se desesperan, lo consideran un loco.
¿Se identificó con su personaje en algún momento?
Sí, al analizarlo me di cuenta de que su lógica tiene sentido. En un país como este, donde pueden asaltarte por un celular o un par de zapatos, tener una fortuna descomunal es un riesgo enorme. Ricardo tiene razones válidas para actuar como lo hace, y entendí su perspectiva al interpretarlo.
¿Cómo describiría a sus compañeros de trabajo?
Son increíbles. Con Álvaro Bayona he trabajado varias veces, incluyendo en ‘Aquí no hay quien viva’, donde nos hicimos grandes amigos. Janeth Balman tiene un talento único y una autenticidad maravillosa. Y con Carolina Acevedo hemos sido compañeros de universidad, vecinos, novios y más en distintas producciones. Nos conocemos a la perfección y eso enriquece nuestra actuación en escena.
Después de tantos años, ¿sigue sintiendo nervios al actuar?
Claro, siempre. El día que no sienta ese miedo antes de una función, tal vez sea hora de dedicarme a otra cosa. Pero también está el placer de conectar con el público, y eso es único.
¿Ha habido errores durante las funciones?
Muchísimos. En el teatro, los accidentes son inevitables. Por ejemplo, en una función, un vaso de whisky me cayó directo en la nariz, y tuve que improvisar para seguir.
¿Cuál ha sido la escena más difícil de su carrera?
He tenido muchas. Una vez me golpeé el dedo en escena y terminé arrancándome la uña en plena función. También actué con neumonía o enfrenté noticias familiares graves mientras trabajaba. Son situaciones que te retan, pero el profesionalismo siempre debe mantenerse.
¿Recuerda su primera escena de cama en televisión?
Es horrible. Primero, porque es una situación incómoda para ambos. Segundo, uno debe ser ético y respetuoso para que la compañera no se sienta aún más incómoda. Además, estás en un supuesto espacio íntimo, pero en realidad hay 30 personas alrededor, entre sonido, maquillaje y vestuario.
Me acuerdo de unas escenas que grabamos en una producción llamada Criminal. Era el tercer día de rodaje y tuvimos que hacer todas las escenas de cama adelantadas. Fueron escenas fuertes, porque la serie era para un horario de las 10 de la noche y tenía un tono muy directo. La compañera me decía: “Por favor, cuídame”, y yo también trataba de cuidarla, pero la incomodidad era total. Fueron horas de grabación dedicadas solo a esas escenas.
Uno no es que esté ahí feliz, “Ay, sí, tan dichoso que estoy yo aquí en bola. Feliz con el sonidista aquí detrásito mío viéndome el jopo, no. Realmente eso no es nada cómodo.
¿Cómo se preparaba para esas escenas?
Lo principal es tener muy clara la partitura del texto y ensayar varias veces con la compañera. Así, todo se vuelve más mecánico y uno se concentra en la situación, no en la letra. Actuar emociones cotidianas como rabia o risa es una cosa, pero actuar excitación es muy difícil. Tienes que encontrar un punto medio para que no parezca ni exagerado ni falso.
¿Qué consejos le daría a los actores que están comenzando?
- No reciban consejos. En serio, porque este es un proceso artístico y cada persona tiene su camino. Fórmense, estudien y hagan, hagan, hagan. No se queden en la teoría, este oficio se aprende en el campo de acción.
- Sean constantes. Les van a cerrar la puerta miles de veces, pero persistan, sigan adelante.
- Nunca crean que lo saben todo. Cuando eso pase, habrán perdido como artistas. Siempre hay algo nuevo que aprender y escuchar en este medio.
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