Lo más común es que asociemos la adolescencia con los brotes de acné, porque es algo que le sucede a la mayoría de los jóvenes, pero es extraño pensar que hasta en la menopausia esos incómodos brotes nos pueden acompañar. Sin embargo, es una realidad más frecuente de lo que pensamos y tiene su explicación fisiológica.
Acá le contamos por qué el acné suele regresar con la llegada de la menopausia y qué se puede hacer en caso de padecerlo.
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¿Por qué el acné regresa con la menopausia?
Lo primero que debemos tener en cuenta es que el acné no es causado por la menopausia como tal, sino que es una de las variadas reacciones que tiene el cuerpo femenino en medio de los cambios hormonales que atraviesa cuando llega esta etapa.
“La causa principal es la disminución de los estrógenos (hormonas producidas principalmente por los ovarios), que genera un desbalance con los andrógenos (otro grupo de hormonas) y eso hace que se produzca más sebo y que aparezcan los brotes”, así lo explicó Jimena Durán, asesora experta en menopausia (@benditas.hormonas en Instagram).

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Por los cambios hormonales, es probable que la piel empiece a perder hidratación, firmeza y elasticidad, lo cual la hace más propensa a irritaciones, brotes de acné, manchas rojas o erupciones cutáneas. Y los estímulos externos que antes no generaban reacciones empiezan a ser motivo de atención, como el sudor, los tejidos sintéticos, los perfumes o incluso el clima.
Los médicos dicen que el acné hormonal, como se le conoce a esta problemática en la menopausia, suele aparecer en la mandíbula, el mentón y el cuello; además, son lesiones profundas tipo “quistes” o brotes inflamatorios que pueden generar dolor.
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Todo tiene solución
No hay que negarnos que es incómodo volver a lidiar con el acné a esas alturas de la vida, pero así como en la adolescencia, esos molestos granos tienen solución o por lo menos se pueden disminuir sus efectos. Eso sí, con rutinas disciplinadas.

Y es que ante ese panorama no se pueden saltar las rutinas de cuidado básico de la piel. Lo primero es hidratar constantemente con dos pasos: tomando suficiente agua durante el día y con cremas que contengan ácido hialurónico, ceramidas o manteca de karité. Lo ideal es aplicarlas después de lavarse el rostro para sellar la hidratación.
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La alimentación también es clave, procure que diariamente en sus platos haya frutas, verduras, proteínas y grasas saludables, mientras evita alimentos inflamatorios como los ultraprocesados y el alcohol.
Por otro lado, al llegar a cierta edad debemos ser más conscientes de nuestra exposición al sol porque la piel menopáusica es más propensa a las manchas y más cuando hay granitos, así que diariamente use un buen protector solar. Además, en sus rutinas de limpieza evite jabones limpiadores agresivos o exfoliaciones excesivas porque estimulan los brotes.
Y si finalmente esa serie de hábitos sostenidos en el tiempo no le ayudan a ver mejoría, hay tratamientos médicos que le pueden ayudar pero deben ser recetados y supervisados por profesionales (ginecólogos, dermatólogos o endocrinólogos), como la terapia de reemplazo hormonal o incluso el uso de antibióticos orales.
Por: WENDY RESTREPO GUZMÁN
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