Lo ves moviéndose, gruñendo y “hablando” mientras duerme, y sientes la tentación de despertarlo porque su lenguaje corporal lo confirma: tu perro está teniendo pesadillas.
Los ladridos, movimientos bruscos y los gemidos mientras duermen son la señal más obvia, pero la solución no lo es tanto: lo mejor es que no lo despiertes… o por lo menos no de forma abrupta.
¿Cómo funciona el ciclo de sueño de los perros?
Los perros no son tan diferentes a nosotros cuando del sueño se trata. Su cantidad de sueño varía según la raza y el tamaño, y por eso los perros más grandes son más dormilones que los pequeños, puesto que, por su tamaño, suelen ser mucho más activos.
- Sueño de onda cerebral rápida, o sueño REM: su respiración es más agitada y en muchas ocasiones, mientras duerme, el perro moverá su cola, sus patas y sus ojos, como si corriera.
- Sueño de onda cerebral lenta, o sueño No Rem: el corazón del perro late más despacio, su respiración es pausada y regular, y todo indica que el animal está sumergido en un sueño profundo.

¿Cómo identificar pesadillas en los perros?
Las pesadillas, por lo general, se dan durante el sueño REM, que es cuando mueven sus patas, ladran suavemente y emiten pequeños gemidos. Sin embargo, estos movimientos no significan necesariamente una pesadilla, que se manifiesta con signos y comportamientos mucho más intensos:
- Movimientos bruscos y frenéticos.
- Llantos, gruñidos o aullidos intensos.
- Ojos entreabiertos con el cuerpo tenso.
- Respiración agitada.
¿Qué hacer si tu perro está teniendo una pesadilla?
No es recomendable que lo despiertes de repente: hay otras formas en las que puedes ayudarlo a salir de esa pesadilla de manera tranquila y segura, observando con calma si los movimientos son leves y propios de un sueño normal, o si son más violentos, propios de las pesadillas.
Llámalo por su nombre con un tono de voz tranquilo y reconfortante y acarícialo con calma mientras lo haces para ayudarlo a salir de la pesadilla. Una vez despierto, proporciónale consuelo con palabras tranquilizadoras, dale tiempo para que se reoriente y entienda que se encuentra en un lugar seguro.

Evita despertarlo abruptamente, pues corres el riesgo de que tu perro tenga una reacción defensiva producto de la confusión y la desorientación, como morderte o gruñirte.
Despertar con brusquedad puede causarle al perro estrés y ansiedad; despertarlo de forma gradual, además, no interrumpe su ciclo de sueño, necesario para el descanso y el procesamiento de la información.
¿Cómo se ven las pesadillas de tu mejor amigo de cuatro patas?
Por Q’HUBO Medellín.
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