Los años le pasan factura a nuestros perros. Ahora resulta que las mascotas también pueden sufrir del conocido ‘Alzhéimer’ tras el envejecimiento; solo que en ellos se trata del Síndrome de Disfunción Cognitiva. Al igual que en los seres humanos, el perrito comienza a olvidar dónde está e, incluso, se le olvida ladrar. Esta condición suele aparecer entre los 9 y 10 años de edad.
¿Por qué se da el ‘Alzhéimer’ en los perros?
Según la médica veterinaria Sonia Milena López Rodríguez, magíster en Neurociencias de la Universidad Nacional, en su estudio ‘A los perros también les da ‘alzhéimer’: identifican genes asociados a la enfermedad’, tras analizar el cerebro de varios perritos en Bogotá, se identificó por primera vez en el país la presencia del gen APOE, el mismo que en los humanos causa estragos cognitivos. Sobre este hallazgo, la experta explica que dicho gen facilita la aparición de una proteína que acaba con todo: “Es una cadena larga que bloquea y enreda la comunicación neuronal llevando a su muerte”, explica.

Además de la genética, la experta señala que hay factores de riesgo que aumentan las probabilidades de sufrir esta enfermedad:
- El peso: los perros que pesan menos de 10 kilos tienen más tendencia a sufrir este deterioro cognitivo.
- El sexo: las hembras y los machos castrados presentan un riesgo mayor debido a cambios hormonales que afectan el metabolismo.
- El tamaño y la edad: no todos envejecen igual; un perro grande de 10 años puede equivaler a un humano de 90, lo que acelera el desgaste celular y el estrés oxidativo en el cerebro.
López Rodríguez también advierte que el problema es que muchos dueños ven los síntomas y no hacen nada porque creen que es normal por el paso del tiempo.
Ella recalca que se trata de “una condición subdiagnosticada, a menudo dejada de lado porque se piensa que cuando los perros ya están viejos tienen ese tipo de comportamientos: desorientación, olvidos, orinar en lugares en donde antes no lo hacían, o deambular en la noche”, indica.
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¡Pilas con los síntomas!
● Desorientación o perderse fácilmente.
● Vagar sin rumbo por la casa.
● Ensuciar la casa (hacer sus necesidades adentro).
● Patrones de sueño alterados.
● Bajo nivel en las actividades de siempre.
● Olvidar comandos o trucos previamente conocidos.
● Interacciones anormales con personas conocidas.
● Irritabilidad inusual o comportamientos agresivos.
● Aumento de la ansiedad general.

Lo que puede hacer para ayudar a su peludito
- Póngale a ‘camellar’ la mente: no deje que el perro se la pase solo durmiendo. Póngale retos suaves, como esconderle galletitas por la casa para que use el olfato. Lo ideal es que se mantenga distraído y no gane estrés por el aburrimiento.
- Aliméntelo bien: el veterinario es el único que manda aquí. Existen dietas con Omega-3 y antioxidantes que son “gasolina” para el cerebro. Ni se le ocurra cambiarle el concentrado por su cuenta, porque puede afectar más su salud.
- Remedios para el desvele: no hay pastilla milagrosa, pero sí medicinas para que no esté ansioso y duerma derecho toda la noche. Ojo: está prohibido darle pastillas de humanos.
- Deje todo en su lugar: para que no se desubique, deje los muebles en el mismo sitio. Mantenga un horario de reloj para las salidas y comidas. Si se orina, no lo regañe; mejor use tapetes absorbentes.
Según la médica veterinaria Sonia López, aunque la enfermedad se ha estudiado más en perros, también se presenta en gatos, cerdos e incluso caballos, pero en los caninos los síntomas son más fáciles de identificar.
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