Los ataques de pánico pueden surgir de manera inesperada, generando una sensación de miedo abrumador y pérdida de control en quienes los padecen. Además, estos episodios no solo afectan a la persona que los experimenta, sino también a quienes están cerca, quienes a menudo no saben cómo reaccionar adecuadamente. Por ello, aprender a manejar estas situaciones es fundamental para ayudar a superar la crisis de manera efectiva y sin agravar el malestar.
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Los ataques de pánico se caracterizan por una serie de síntomas físicos intensos, como taquicardia, sudoración excesiva, dificultad para respirar, mareos y una sensación de falta de aire. Estos síntomas pueden ir acompañados de un malestar emocional profundo, como angustia o el temor de perder el control. Gissette Orjuela, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, explica que estos episodios suelen alcanzar su punto máximo en pocos minutos y pueden durar entre 10 y 30 minutos, aunque el malestar emocional puede persistir más tiempo.
¿Por qué se producen los ataques de pánico?
Aunque los ataques de pánico son episodios intensos, se considera que son reacciones desproporcionadas del cuerpo ante situaciones cotidianas. Los desencadenantes pueden ser diversos y varían según la persona, pero algunos factores comunes incluyen predisposición genética, características de personalidad, factores estresores como problemas laborales o familiares, enfermedades físicas como el asma, y comorbilidades psiquiátricas como la ansiedad o la depresión.
¿Qué podemos hacer si una persona está teniendo un ataque?
A pesar de que no se puede prevenir por completo un ataque de pánico, existen maneras de reducir su frecuencia o intensidad. Según Orjuela, el apoyo de familiares y amigos es fundamental para quienes enfrentan estos episodios. Mantener la calma durante el ataque, escuchar sin juzgar, y guiar a la persona a través de técnicas de respiración profunda son algunos de los consejos que pueden ayudar a aliviar la angustia. Además, es importante evitar frases que minimicen el problema, como “cálmate” o “no es para tanto”, ya que pueden aumentar la sensación de incomprensión.
Para quienes brindan apoyo, es esencial informarse sobre los ataques de pánico para poder actuar de manera efectiva y empática. Al entender lo que está sucediendo, se puede ofrecer un apoyo más sólido, validando las emociones de la persona sin apresurar el proceso de recuperación. La paciencia y la comprensión son clave para ayudar a la persona a superar la crisis y sentirse respaldada durante este tipo de situaciones.
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