La leche es uno de los alimentos más consumidos en el mundo por su aporte nutricional, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sin embargo, no todas las opciones que encontramos en el mercado ofrecen los mismos beneficios. ¿Cómo saber cuál elegir? Tenga en cuenta estos cinco datos clave.
Hay leches para todas las necesidades
La leche se puede adaptar a sus necesidades sin perder su valor nutricional. Por ejemplo, la leche deslactosada es perfecta para quienes son intolerantes a la lactosa, mientras que la leche descremada o semidescremada son una opción ideal para las personas que buscan reducir su consumo calórico o cuidar su salud cardiovascular. Las empresas lácteas ofrecen una gran variedad de opciones para todo tipo de consumidores.
Su calidad varía entre marcas
Existen certificaciones internacionales que garantizan la calidad y seguridad de la leche, como Quality Chekd, que avala altos estándares de producción y control de calidad; y otras como FSSC 22000, SQF (Safe Quality Food) y el Pasteurized Milk Ordinance (PMO), las cuales evalúan aspectos como seguridad alimentaria, inocuidad y procesamiento. En Colombia, por ejemplo, Alquería es la única empresa certificada por Quality Chekd.
La leche vegetal no es leche

Las bebidas vegetales no deben denominarse “leche” , ni se comparan nutricionalmente con la leche de vaca. No contienen proteínas de alto valor biológico y deben ser fortificadas con vitaminas y minerales para que aporten micronutrientes. Además, necesitan aditivos para mantener estabilidad, textura y cuerpo.
Una la leche 100 % leche…
Es una fuente clave de nutrientes. Aporta proteínas de alta calidad, calcio, fósforo y vitaminas B12, A, E y D, esenciales para la salud ósea, muscular y general. No todas las leches tienen la misma composición, por lo que conocer su origen y contenido es clave para garantizar sus beneficios. Marcas como Alquería proveen leche de excelente calidad.
Varía en su frescura y contenido
Las leches UHT, es decir que se someten a un tratamiento térmico a muy alta temperatura (alrededor de 135-150 °C), tienen la ventaja de poder almacenarse sin refrigeración antes de ser abiertas, gracias a su proceso de envasado y tratamiento especial que garantiza su conservación en perfectas condiciones. Esto las convierte en una opción práctica y versátil, ideal para tener siempre en casa sin preocuparse por la cadena de frío hasta el momento de su consumo.
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