La señora Miriam Lancaster, una abuela de 84 años, jamás imaginó que buscar alivio para su salud terminaría en una propuesta aterradora. Este martes 31 de marzo, se conoció el insólito relato de la mujer, quien acudió a las urgencias del Hospital General de Vancouver, en Canadá, debido a un dolor insoportable en la columna causado por una fractura de sacro.
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Lo que Miriam esperaba era una inyección, una terapia o una pastilla; sin embargo, el médico que la atendió, en lugar de darle una receta, le soltó una pregunta que le erizó los pelos: le sugirió que considerara la eutanasia para acabar con su sufrimiento.
El momento fue tan amargo como inesperado. Según contó la abuela, ella solo quería volver a caminar sin chuzazos en la espalda, pero el profesional de la salud le planteó «el descanso eterno» como si fuera cualquier jarabe para la tos.

I met an 84-year-old woman who was offered euthanasia at a Canadian hospital practically upon arrival.
— Amanda Achtman (@AmandaAchtman) March 18, 2026
Miriam didn’t want to die. She recovered well and travelled to Cuba, Mexico, and Guatemala.
Stop offering death to people who have adventures to lead! pic.twitter.com/ZjEfSaKmix
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La hija de la afectada, Jordan Weaver, no se quedó callada y calificó el hecho como una falta de respeto y de sensibilidad absoluta, especialmente porque en su familia tienen convicciones religiosas que defienden la vida hasta el último suspiro. «Es increíble que ofrezcan la muerte cuando no hay un riesgo inmediato», reclamó la mujer indignada tras el desplante médico.
Aunque en Canadá la eutanasia es legal desde hace diez años, el caso de Miriam puso a correr a las directivas del centro médico, quienes aseguraron no tener pruebas de esa charla, aunque admitieron que sus doctores pueden tocar el tema bajo ciertos criterios. Al final, la berraca abuelita mandó a comer cuento al doctor, siguió su tratamiento tradicional y semanas después logró recuperarse. Hoy, Miriam disfruta de viajes y paseos, demostrando que todavía tiene mucha cuerda y que el único diagnóstico que aceptó fue el de seguir viviendo con toda la energía.
Redacción Q’HUBO Bucaramanga.
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