Cuando su esposa necesitó un trasplante de riñón, el doctor estadounidense Richard Batista no tuvo duda alguna y le dio uno de los suyos en 2001.
Sin embargo, la historia de amor tuvo un guro inespeado en julio de 2025, Batista le solicitó el divorcio a Dominic Barbara y su deseo de recuperar su riñón como parte de su demanda de separación. El médico quería el valor de ese riñón: aproximadamente 1,5 millones de dólares.
El giro inesperado: Divorcio tras el trasplante y reclamo del riñón donado
El médico,de 49 años en ese entonces, oriundo de Ronkonkoma, estado de Nueva York, se graduó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell en 1995, se casó con Dawnell Batista el 31 de agosto de 1990. La pareja tuvo tres hijos, que ahora tienen 14, 11 y ocho años.
Después de dos trasplantes fallidos, el hombre donó un riñón a su esposa en una operación que tuvo lugar en el Centro Médico de la Universidad de Minnesota el 18 de junio de 2001. Richard Batista dijo que su matrimonio en ese momento estaba en crisis debido a la tensión de los problemas médicos de su esposa y una supuesta infidelidad de ella.

Implicaciones emocionales y legales en la donación
“Mi primera prioridad fue salvarle la vida”, dijo Batista en una conferencia de prensa en Garden City. “La segunda ventaja fue cambiar el matrimonio”.
En una decisión de 10 páginas, la Corte Suprema del Condado de Nassau rechazó la solicitud del médico y argumentó que el riñón donado por Richard Batista “no era un elemento de propiedad a valorar en la demanda de divorcio”.
Los especialistas en ética médica coincidieron en que el caso no tenía futuro. Cuando se le preguntó qué probabilidades habría de que el médico recuperase su riñón o de que recibiese dinero por él, Arthur Caplan, del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania, lo calificó como “algo entre imposible y completamente imposible”.
En primer lugar, Robert Veatch, especialista en ética médica del Instituto Kennedy de Ética de la Universidad de Georgetown, afirmó que “es ilegal intercambiar un órgano por algo de valor”. En Estados Unidos, los órganos no se pueden comprar ni vender. Donar un órgano es un regalo y, legalmente, “cuando das algo, no puedes recuperarlo”.
Redacción Q’hubo Bucaramanga
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