Eran alrededor de las 8:30 a. m. de ayer cuando dos hombres a bordo de una motocicleta irrumpieron en la tranquilidad del barrio Simón Bolívar y, de manera premeditada, tras seguir a su víctima (una mujer de 55 años), le dispararon a sangre fría en repetidas ocasiones, al parecer, utilizando un silenciador.
“La señora iba con su perrito cuando se escucharon unos disparos, pero parecían apagados, como si usaran silenciador. En ese momento, había dos sujetos en una moto sobre el andén. Arrancaron a toda velocidad mientras la señora quedó tendida en el suelo, botando mucha sangre. Una vecina empezó a gritar, varios salimos a ver qué pasaba y, cuando llegó la Policía, la cubrieron con una sábana, porque ya no había nada que hacer”, relató una moradora de la zona, aún impactada por lo ocurrido.

Doloroso crimen en Barrios Unidos
La víctima fue identificada como Rubiela Zabala Trujillo, quien fue asesinada en la carrera 61 con calle 76. Según se conoció, iba camino a casa de su hermana cuando fue interceptada por los criminales, quienes le dispararon a quemarropa sin mediar palabra.
“Ella tenía un negocio de venta de cervezas en el barrio 11 de Noviembre. Iba para mi casa a dejarme la perrita. Le marqué al celular, pero no contestó. Entonces llamé a mi sobrina para preguntarle qué había pasado, porque desde las 6:30 a. m. habíamos quedado de vernos, pero no sabíamos nada de ella”, dijo la hermana.
La familiar relató que, aunque intentó continuar con su día, no dejaba de sentir una profunda zozobra por la falta de noticias.
“La esperé hasta las 10:00 a. m. Me fui al gimnasio, y allá una persona me dijo que habían matado a alguien en el sector, a dos cuadras de mi casa. Me dijo que era una joven, como de 28 años, que iba con una perrita, por eso no pensé que fuera mi hermana. Cuando regresé, vi todo acordonado. Llamé otra vez a mi sobrina y me dijo que Rubiela estaba grave, que se lo había dicho un policía. Pensé que estaba en un hospital”, narró entre lágrimas. Angustiada, volvió a marcarle para saber a qué hospital había sido trasladada, pero recibió una ubicación que la dejó helada: el lugar del crimen quedaba a tan solo dos cuadras de su casa.

“Me fui de inmediato al punto. Vi que una patrullera tenía cargada a la perrita, y ahí me confirmaron que se trataba de mi hermana, mi ‘negra’. Ya habían levantado el cadáver. Le dieron como cuatro tiros. Ella no se metía con nadie, no tenía amenazas, era una mujer trabajadora”, expresó la hermana, quebrada por el dolor.
Y añadió: “Ella salió de la casa a comprar un plátano para el almuerzo. Alcanzó a hacer la carne, yo le había dicho que ya tenía listo el arroz. Me dijeron que en unos videos se ve cómo la iban siguiendo en la moto”.
Más detalles sobre el caso de Rubiela
Unidades de la Sijín realizaron el levantamiento del cuerpo y comenzaron la recolección de videos y testimonios para dar con el paradero de los responsables. Entre tanto, en medio del dolor, la rabia y la impotencia, los familiares de Rubiela exigen justicia.
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