Eran las 9:47 p. m. del jueves cuando el sonido seco de dos disparos rompió el silencio que reinaba en el barrio Molinos II, en la parte alta de la localidad de Rafael Uribe Uribe. En plena calle principal, a la altura de la calle 48Q sur con carrera 2A, cayó mortalmente herido Angello Damián Triana Triana, de 26 años, tras ser atacado a sangre fría por un desconocido.
El ataque a Angello en Rafael Uribe

Según contaron algunos vecinos, Angello estaba en el sector, aparentemente acompañado por otra persona, cuando un sujeto se le acercó sigilosamente por la espalda. El agresor, que habría salido de entre los callejones aledaños al conjunto residencial que queda al lado, caminó con calma hasta quedar a pocos pasos de su víctima y, sin mediar palabra, le disparó dos veces directo a la cabeza.
“Lo que se dice es que se escucharon dos tiros y la Policía encontró los casquillos de un revólver cerca del sitio donde cayó el pelado. Pero no se supo más porque ya estaba tarde y a esa hora no hay casi nadie en la calle”, relató a Q’HUBO un habitante del sector.
Tras el ataque, el pistolero escapó corriendo entre la oscuridad y la soledad de las calles, aprovechando que a esa hora solo transitaban algunos buses y pocos vehículos particulares. El cuerpo de Angello quedó tendido en el suelo mientras algunos vecinos, aterrados, daban aviso a las autoridades.

Un ciudadano que pasaba en su carro decidió detenerse para intentar auxiliarlo y lo trasladó de urgencia al hospital de La Victoria, donde los médicos hicieron todo lo posible por salvarle la vida. Sin embargo, las heridas en la cabeza resultaron fatales, y el joven falleció minutos después de su ingreso.
Minutos más tarde, unidades de la Policía Metropolitana de Bogotá llegaron al sitio y acordonaron la zona para adelantar las labores de investigación. Los uniformados recopilaron testimonios y revisaron cámaras de seguridad del sector para intentar identificar al responsable.
Agentes del CTI de la Fiscalía realizaron el levantamiento del cadáver e iniciaron las pesquisas correspondientes. Según fuentes judiciales, Angello presentaba anotaciones por porte y consumo de estupefacientes, y residía muy cerca del lugar donde fue baleado.
Por ahora, se desconocen los móviles del crimen. Las autoridades no descartan que el ataque tenga relación con ajustes de cuentas o problemas personales, aunque las hipótesis están en verificación. Entre tanto, la comunidad de Molinos II se mantiene en alerta y pide mayor presencia policial, pues aseguran que los robos, las riñas y los ataques violentos se han vuelto frecuentes en la zona.
“Uno ya no puede salir tranquilo en la noche. Aquí hay mucha inseguridad y la Policía solo pasa de vez en cuando. Ojalá este caso no quede en el olvido”, dijo con preocupación un vecino.
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