Empezando la hora pico en el municipio de Soacha, un hombre fue victima de un asesino desalmado en aterrador ataque a bala.
José David Graterol, como fue identificada la víctima de este sicariato, estaba trabajando en un carro de transporte informal, en el que lo acompañaban sus dos hijos, menores de edad, que se encontraban a pocos metros.
“Yo me subí al bus como a las 4:45 p. m., pero al señor lo mataron a las 5:00 p. m. Él se metió por las calles, no por la Autopista Sur, y la gente le peleó porque había mucho trancón, pero como era la primera vez que yo me montaba en eso no dije nada. Ese bus cogió la Séptima pero no volteó por donde siempre lo hacen las rutas que van para el barrio Hogares, sino que giró por una calle que no conocía. Luego, unas cuadras más adelante, fue cuando pasó todo”, relató a Q’HUBO Nidia, una lectora del periódico que estaba dentro del colectivo donde ocurrió este hecho violento con los asesinos.
Graterol, de nacionalidad venezolana, y residente del barrio San Miguel del municipio, fue atacado en el barrio Gaitán, en la carrera 10 con calle 13A, dentro del vehículo con el que se ganaba la vida y en el que sus hijos, de 12 y 15 años, lo acompañaban sentados en la parte trasera del automotor.
“El bus estaba en movimiento cuando fue que empezamos a escuchar varios tiros, pero no sabíamos de dónde provenían. Luego nos dimos cuenta que los tiros iban hacia el conductor del carro en el que estábamos, pero él seguía manejando, a pesar de recibir varios tiros en la cabeza”, agregó doña Nidia.

Escaparon los asesinos
Como comentó la testigo y los vecinos del lugar, el atentado fue cometido desde una motocicleta en la que se movilizaban dos hombres, a la vuelta del hospital Mario Gaitán Yanguas.
“Yo vi al tipo que disparaba, lo miré a los ojos, era joven y tenía una mirada de puro sicario, de asesino. Yo escuché como ocho tiros y pensé que nos iban a matar a todos los del bus, y bajé la cabeza por el miedo. Cuando le pegaron el último tiro, al señor se le apagó el carro. Me acerqué a darle una última oración, pero vi que hasta los ojos se le habían salido de las órbitas. En ese momento me di cuenta que ya nada había que hacer”, concluyó la señora Nidia.
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Tras cometer el ataque, los sicarios huyeron del lugar a toda velocidad. Uno de los hijos del conductor, quien estaba cobrando los pasajes, fue sacado rápidamente de la parte trasera junto con su hermano.
Una mujer que estaba sentada junto a la víctima mortal, y que viajaba como pasajera, resultó herida en la mandíbula. Gracias a que el hospital estaba cerca, fue trasladada de inmediato al centro médico, donde fue intervenida quirúrgicamente por la gravedad de la herida.
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