Buenaventura Nepomuceno Matallana, conocido en todo el país como el ‘Doctor Mata’, fue uno de los criminales más fríos, mentirosos y sanguinarios de la historia de Colombia. Este hombre, nacido en Boyacá, se hizo famoso entre las élites sociales y luego se instaló en Bogotá, donde se ganó un nombre, pero no por su inteligencia ni por sus “estudios”, sino por una larga lista de estafas, asesinatos y engaños.
Se le atribuyeron al menos 30 crímenes en la capital, todos cometidos con una frialdad y una malicia que lo convirtieron en uno de los asesinos más temidos de su época. Mitómano, falsificador, estafador y asesino: así lo describían las familias de sus víctimas. Nepomuceno disfrutaba engañar, manipular y usar a las personas para ascender socialmente, pues desde joven sintió vergüenza de su origen humilde. Se inventó una vida de lujos, títulos y apellidos que no tenía, buscando un respeto falso que con el tiempo se transformó en miedo y desprecio.
El nacimiento del mito criminal
Desde su nacimiento, la historia de Matallana estuvo marcada por la mentira. En su juicio se reveló que, según el acta de nacimiento, había nacido en Chiquinquirá (Boyacá) en agosto de 1891. Sin embargo, él afirmaba ser hijo de un rico terrateniente de la Sabana de Bogotá y aseguraba haber nacido en Tenjo (Cundinamarca), lo cual fue completamente desmentido por las autoridades.
En realidad, era hijo de una campesina llamada Natalia Matallana, una mujer humilde que lo crió sola, pues su padre nunca lo reconoció.
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Por su origen pobre, Nepomuceno sufrió burlas y humillaciones desde niño, incluso de sus propios abuelos. Ese rechazo sembró en él un profundo rencor y un deseo enfermizo de ser alguien importante. Cuando su madre enfermó de lepra, en vez de ayudarla, la repudió con crueldad. Le envió una carta donde escribió:
“No me dé más el tratamiento de hijo. Usted allá en su destierro, con su enfermedad, y yo aquí atendiendo mis ocupaciones. En cuanto pueda, le mandaré lo que necesita, pero no me llame más hijo”.
Este episodio mostró el lado más desalmado y soberbio del ‘Doctor Mata’, quien ni siquiera fue capaz de reconocer a la mujer que le dio la vida.
Sus primeros pasos en el crimen
Sin estudios ni dinero, Matallana comenzó a frecuentar reuniones políticas y cafés donde asistía la gente adinerada, fingiendo ser un hombre culto y educado. Aprendió sobre leyes de manera empírica y formó una banda que asaltaba viajeros en zonas rurales.
En el municipio de Caldas (Antioquia) conoció a Gregoria Sarmiento, una mujer mayor con quien se casó solo para quedarse con sus bienes. En dos años la dejó en la ruina y la abandonó.
Su ambición no tenía límites.
Un Viernes Santo de 1923, durante un intento de robo, asesinó a dos personas y fue capturado. Sin embargo, solo estuvo dos años en prisión. Logró escapar haciéndose pasar por visitante y, mediante amenazas y mentiras, consiguió que los testigos se retractaran. Así, salió libre y se presentó como “víctima del Estado”, trasladándose a Bogotá para comenzar una nueva vida… criminal.

Montó su mafia en la capital
En Bogotá se instaló en el barrio 20 de Julio, donde conoció a Eva Lucía Neira, alias ‘Lucy’, y a Celia Forero, alias ‘La Mona’, sus amantes y cómplices. Con ellas formó una red criminal dedicada a estafas, falsificación y asesinatos.
Matallana repartía elegantes tarjetas donde se presentaba como “Nepomuceno Matallana Matallana, abogado titulado y registrado”, y así fue ganándose la confianza de incautos que terminaban siendo sus víctimas.
En 1928 intentó estafar al Banco Hipotecario de Colombia, falsificando documentos y usando una identidad falsa. Logró salir libre tras un acuerdo y, con el dinero obtenido, montó su “empresa criminal”, la cual creció rápidamente con ayuda de sus cómplices y aliados que le ayudaban a encubrir sus crímenes.
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Su ambición fue su perdición
En 1935, el ‘Doctor Mata’ abrió un falso bufete de abogados en el barrio Restrepo, donde colgó títulos inventados de universidades inexistentes. La gente acudía a él buscando ayuda con problemas legales, y muchos de ellos desaparecían tras reunirse con él. Curiosamente, sus propiedades terminaban registradas a nombre de Matallana.
Buscaba a personas adineradas y sin familiares cercanos, lo que le permitía manipularlas fácilmente. Cuando alguien lo buscaba, alegaba que la víctima había “huido” o se había “ido del país”. Así desaparecieron al menos diez personas, entre ellas Octavio Perdomo, quien en 1936 acudió a su despacho y jamás volvió a ser visto. Matallana aseguraba con descaro que Perdomo le enviaba cartas desde otros municipios, pero todo era parte de su engaño. La Policía no tenía pruebas, y él siempre encontraba cómo librarse de la justicia.
El crimen que lo delató
En 1947, Matallana engañó a Alfredo Forero Vargas, un conocido suyo de confianza, a quien invitó a una finca en Usme con la excusa de un negocio. Forero desapareció y nunca regresó a casa. Su esposa sospechó y empezó a investigar por su cuenta.
Descubrió que la universidad donde el ‘Doctor Mata’ decía haber estudiado había cerrado años antes de su nacimiento. Con ayuda de un detective privado, localizaron a un cómplice que terminó confesando el lugar donde Matallana había asesinado y enterrado a Forero.
Antes de confesar, el cómplice fue torturado por la viuda, quien, cegada por la rabia, lo golpeó y lo mantuvo tres días sin comer, con ayuda del detective que la acompañaba.
Por ese crimen, el ‘Doctor Mata’ fue condenado a 25 años de prisión, siendo el único delito que la justicia logró comprobarle. El resto de sus víctimas quedaron en el olvido, sepultadas bajo el misterio y el terror que dejó su nombre.
La muerte del ‘Doctor Mata’
Matallana murió el 24 de enero de 1960 en la cárcel La Modelo de Bogotá. Partió de este mundo sin arrepentirse y sin revelar el paradero de muchos de sus desaparecidos, entre ellos una reconocida matrona a la que le arrebató, mediante engaños, un edificio ubicado en la carrera 5 con avenida Jiménez.
Incluso llegó a apropiarse de tierras en Girardot (Cundinamarca), una de las cuales entregó al Estado —el terreno donde hoy funciona la plaza de mercado— para librarse de un lío legal.
Su historia quedó escrita como una de las más oscuras y escalofriantes del crimen colombiano. Muchos aún recuerdan su nombre con temor, porque el ‘Doctor Mata’ no solo mataba cuerpos… también destruía vidas, familias y esperanzas.
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