Liliana Lince ha movido cielo y tierra para conseguir videos y pruebas que ayuden a dar con el paradero de las personas que atropellaron a su hijo Santiago y lo dejaron sobre la vía al borde de la muerte.
Eran las 9:05 a. m. del domingo 19 de octubre cuando Santiago Figueroa Lince, de 25 años, transitaba en su motocicleta y fue embestido por unos sujetos en un automóvil gris.
Según el relato de su madre, Liliana, a Q’HUBO Bogotá, “Él (Santiago) iba cruzando con el semáforo en verde, y el señor del carro se pasó el semáforo en rojo porque venía rapidísimo, a toda velocidad. Él vio que el carro venía, pero aun así lo atropelló y lo dejó tirado ahí. Ni siquiera frenó”.
El accidente ocurrió en la carrera 69 con calle 24, lugar al que Liliana llegó luego de recibir la llamada de una señora desde el celular de su hijo. Al enterarse de la noticia, quedó fría y se dirigió lo más rápido posible al lugar.
Cuando llegó, Santiago ya había sido trasladado en una ambulancia. Solo pudo presenciar una de las escenas más aterradoras para una madre: rastros de sangre, la motocicleta de su hijo tirada en el suelo y la incertidumbre de saber quién fue el responsable, por qué lo dejó tirado y no lo auxilió. Todo esto, acompañado de miles de incógnitas que, hasta hoy, aún no tienen respuesta.

Liliana quería salir corriendo al hospital para conocer el estado de su hijo, pero los trámites de tránsito no se lo permitieron. En cuanto pudo, llegó a la Clínica Medical de Kennedy, pero las noticias devastadoras no paraban de llegar una tras otra. El médico le dijo: “Su hijo se está muriendo, necesito hacerle una cirugía ya, un neumotórax, que consiste en ponerle un tubo en el pulmón para que el tubo y una máquina respiren por él”, relató Liliana.
Después de autorizar la cirugía, Santiago permaneció bajo observación médica hasta que finalmente le dieron de alta. El alivio de tener a su hijo con vida y en casa fue indescriptible, pero la verdadera lucha de Liliana comenzó desde ese momento.
Liliana agradeció la labor de los médicos y el hecho de que la ambulancia llegara a tiempo para trasladar a su hijo, pues, según contó, “se le estaba inflando el pecho, como si fuera un globo, y no podía respirar. Él se estaba ahogando. Hubo la posibilidad de que entrara en paro cardiorrespiratorio; estuvo en urgencias, en reanimación… fue una experiencia horrible”.
También expresó que “no es justo que un muchacho salga, llegue un borracho, lo levante y lo deje ahí”, pues, según contó, en las imágenes que ella misma tuvo que recopilar para evitar que el caso de su hijo quedara en el olvido, se observa que los sujetos llevaban botellas, al parecer, de bebidas alcohólicas.
Madre está “a la deriva” en el caso de su hijo

Con impotencia, Liliana afirma que “la que ha hecho todo soy yo”, pues el domingo se desplazó hasta el sector donde ocurrió el accidente y comenzó a hablar con los habitantes para que le compartieran los videos y fotografías que muestran lo que realmente pasó.
Pese a todos sus esfuerzos, la resolución de las imágenes no permite identificar la placa del vehículo que atropelló a Santiago. Asimismo, Liliana denuncia que la Fiscalía “no le ha dicho nada” y que “no se sabe para qué lado actúa la justicia”, pues, según ella, han tenido que encargarse de todo por su cuenta.
“Nos ha tocado hacer una cantidad de vueltas porque la matrícula de la moto de mi hijo es de Soacha. Además, no hemos podido poner la denuncia porque estoy con él para un lado y para el otro. Las autoridades no lo guían a uno, por eso es que mucha gente no pone el denuncio. Pero yo sí, porque casi me lo matan, él está vivo de milagro”, relató con indignación.

Cuando se le preguntó sobre el actuar de la Policía de Tránsito y Transporte, Liliana aseguró que “estaba a la deriva haciendo todo, ni siquiera una llamada para ampliar lo que paso. Es vaya aquí, ponga allá, y todo lo he tenido que hacer yo”.
Incluso, al momento en que Q’HUBO Bogotá se comunicó con ella, Liliana se encontraba haciendo diligencias en Medicina Legal junto a su hijo, pese a que él aún está en recuperación, con el fin de agilizar el proceso. Según cuenta, le informaron que este proceso podría tardar hasta seis meses, pero asegura que para ese momento “él ya estará bien”.
Para finalizar, Liliana aclara que no busca dinero del responsable que dejó a su hijo en esa situación, sino justicia. “Yo lo que quiero es que lo ubiquen, que alguien me dé información, que esto no se vuelva a repetir. Hoy fue mi hijo, pero mañana puede ser alguien más, y el responsable seguirá tomando el siguiente fin de semana. Quiero que al menos le queden antecedentes”, expresó.
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