“Mi corazón de madre me dice que mi hijo está vivo, que no le ha pasado nada malo y sé que va a volver muy pronto a casa”, fueron las palabras de Nelly Díaz, madre de Gabriel Eduardo Cano Díaz, un joven de 18 años que está a punto de completar un mes desaparecido después de asistir a una cita odontológica.
En diálogo con Q’HUBO, la madre del joven relató cómo se dio la misteriosa desaparición de su hijo en la localidad de Kennedy.
La desaparición…
“Gabriel se estaba quedando donde su abuela, en el barrio California, y el 12 de agosto asistió a una cita odontológica cerca de la casa. El consultorio queda en el barrio Camilo Torres. La cita era a las 10 de la mañana y llegó sobre las 10:08 a. m. Lo que sabemos es que salió de la cita sobre las 11:10 a. m., luego de eso cruzó la avenida Primero de Mayo y entró a un almacén de Olímpica”, señaló Nelly.

De acuerdo con su relato, Gabriel estuvo en la tienda alrededor de media hora, hizo un retiro de dinero, el cual no fue mucho, y salió. Desde ese momento se perdió todo rastro de él.
“Él quedó de llegar a la casa al mediodía. Mi mamá le escribió a esa hora y no respondió. Sobre las 4 de la tarde, mi mamá me envió un mensaje diciéndome que no llegaba y pensamos que Gabriel estaba con su hermano gemelo, Miguel, pero no fue así”, indicó.
Pasaron las horas, indagaron con los amigos de Gabriel, pero nadie daba razón de él. Por eso decidieron dirigirse al CAI a exponer lo sucedido y allí les dijeron que debían interponer la denuncia en la Fiscalía. Esa noche para la familia de Gabriel fue toda una pesadilla.
“Al otro día, mientras el papá junto con unos agentes de Policía revisaban las cámaras del sector del almacén y del consultorio odontológico, yo estaba en Medicina Legal interponiendo la denuncia”, contó la madre.

Una pista aterradora…
Según Nelly, su hijo nunca presentó actitudes sospechosas, pero al revisar su cuarto junto con la Policía encontraron una carta con un mensaje aterrador.
“La carta decía que él iba a atentar en los próximos días contra su vida en el Salto del Tequendama, pero fuimos allí y quienes estaban allí dijeron que no lo habían visto ni tampoco había algún cuerpo sin vida o algo así. Él nunca ha presentado signos de depresión o algo. Nos dijeron que estaba en Melgar, pero tampoco es así. Solo queremos que vuelva a casa. Lo amo mucho y lo quiero sano y salvo”, finalizó Nelly entre lágrimas.
Gabriel Eduardo vestía una chaqueta negra marca Columbia, pantalón gris, zapatos blancos y llevaba un carriel Adidas con líneas blancas. Es delgado, de cabello ondulado, piel trigueña, tiene brackets, mide 1.70 cm y tiene un tatuaje con alas de un ángel cerca de la clavícula derecha.
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