El homicidio de Johan Sebastián Rugeles García, un niño de apenas 7 años, ocurrió el 29 de agosto de 2014 y se convirtió en uno de los casos más estremecedores registrados en el sur de Bogotá. Ese día, hacia las 2:00 de la tarde, el menor fue llevado a un paraje solitario del barrio Caracolí, en la localidad de Ciudad Bolívar, bajo el engaño de que se dirigía a su jornada escolar. El lugar, desolado y apartado, fue el escenario donde se consumó el crimen.
Escena fabricada y las primeras inconsistencias
La madre del menor, María Eugenia García Verano, y su hijo Wílmar regresaron a la vivienda familiar. Allí, la mujer aseguró haber dejado al niño en el colegio, pues supuestamente recibía clases entre la 1:00 y las 4:00 de la tarde. Pasadas esas horas, madre e hijo reportaron la desaparición del menor, lo que activó la búsqueda por parte de vecinos y autoridades.
Desde el inicio, el relato entregado por la madre levantó sospechas. En el curso de la investigación, la Fiscalía constató que Johan Sebastián nunca fue llevado al colegio ese día. Por el contrario, durante el trayecto hacia el supuesto centro educativo, María Eugenia García se encontró con su hijo mayor, Wílmar, quien junto con un amigo se trasladó posteriormente al sitio donde ocurrió el crimen.
Las labores de verificación, sumadas a testimonios y al análisis de cámaras de seguridad cercanas al lugar de los hechos, permitieron establecer que la madre intentó desviar la investigación desde el primer momento. La búsqueda comunitaria, iniciada tras el reporte de la supuesta desaparición, terminó con el hallazgo del cadáver del niño en un basurero, aún con su uniforme escolar.
El intendente jefe Ruberth Suárez, investigador del caso, relató a El Tiempo que lo más impactante fue encontrar el cuerpo del menor en ese lugar, evidenciando que se aprovecharon de su ingenuidad para decirle que lo llevaban al colegio cuando el homicidio ya había sido planeado.
El trasfondo de abuso y violencia en Ciudad Bolívar
De acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía, el niño fue provocado por su hermano mayor, Wílmar Orlando Rugeles García, de 23 años, luego de un partido de fútbol. Posteriormente fue golpeado, herido con arma blanca y finalmente estrangulado con una cuerda. La necropsia practicada por el Instituto Nacional de Medicina Legal estableció que la causa de la muerte fue asfixia mecánica por estrangulamiento.

La investigación reveló un contexto de violencia intrafamiliar que precedía al homicidio. Se estableció que Wílmar Rugeles García había sido denunciado anteriormente por el propio Johan Sebastián, quien desde los 3 años de edad presenció cómo su hermano abusaba sexualmente de una de sus hermanas de 13 años. Por esas declaraciones, el hermano homicida permaneció privado de la libertad durante dos años.
Una vez recobró la libertad, Wílmar regresó a la vivienda y, según se probó en el proceso, continuó abusando sexualmente de su otra hermana menor, de 9 años. Johan Sebastián volvió a advertir a su madre sobre estos hechos, pero en lugar de recibir protección fue víctima de golpes y maltratos constantes.
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El menor se convirtió así en un testigo incómodo. Según lo expuesto en juicio, el detonante del crimen fue la amenaza que el niño habría hecho a su hermano al asegurar que contaría los abusos a su padre, Orlando Rugeles. La Fiscalía sostuvo que Wílmar manifestó a su madre que no permitiría que el niño lo enviara nuevamente a prisión.
Capturas, condenas y cierre judicial
Por estos hechos, la Fiscalía imputó cargos a María Eugenia García Verano el 29 de septiembre de 2014. Un juez de control de garantías le impuso medida de aseguramiento y fue enviada a la cárcel El Buen Pastor. En diligencia de versión libre, la mujer relató cómo ocurrieron los hechos y señaló a su hijo mayor como autor del homicidio, motivado por los testimonios del niño sobre los abusos sexuales.

Wílmar Rugeles García fue capturado por la policía judicial el 22 de octubre de 2014, hacia las 9:00 de la noche, en el barrio Arborizadora Alta de Ciudad Bolívar. El Juez 74 Penal Municipal de Bogotá, con función de control de garantías, lo envió a la cárcel al acoger la solicitud del Fiscal 298 de la Unidad de Vida, quien consideró que el imputado representaba un peligro para la comunidad y que existía riesgo de no comparecencia al proceso. El hombre no aceptó los cargos y fue recluido en la Cárcel Nacional La Modelo.
En junio de 2017, el Juzgado Noveno Penal del Circuito de Bogotá, con funciones de conocimiento, condenó a Wílmar Rugeles García a 35 años y cinco meses de prisión como coautor del delito de homicidio agravado. La sentencia concluyó que el crimen fue planeado y ejecutado por el condenado en conjunto con su progenitora. Ambos permanecen privados de la libertad.
María Eugenia García, quien padece limitaciones mentales, cumple una condena como coautora del homicidio del niño. Paga hoy en día 27 años en el Buen Pastor. El caso dejó, además, una tragedia adicional: el padre de Sebastián murió tras ser arrollado por una tractomula, minutos después de visitar la tumba del niño y de consumir licor por la pena que le produjo la partida de su hijo.
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