La tarde del pasado 8 de octubre quedó marcada para siempre en la vida de una familia del sur de Bogotá. Ese día, José Anceno Rivera Peña, de 64 años, salió de su casa ubicada en el barrio Paraíso, en Ciudad Bolívar, para revisar una obra en la esquina del parque El Mirador, pero nunca regresó.
Un menor de edad, que conducía una motocicleta sin casco, sin licencia y con exceso de velocidad, lo arrolló cuando don José caminaba por el andén. El impacto fue tan fuerte que el comerciante murió en el lugar.

“Mi papá alcanzó a dar un paso bajando el andén cuando la moto lo levantó. Cayó contra el pavimento. El joven intentó huir, pero los vecinos lo retuvieron. Mi mamá misma lo agarró de la chaqueta y le dijo: ‘Usted no se va a volar’”, relató su hija, Juliana Rivera, entre lágrimas.
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“No hubo justicia”
José era dueño de una ferretería en el sector y era reconocido por su solidaridad. “A él lo buscaban para que ayudara en las obras del barrio. Ese día salió y le dijo a mi mamá: ‘Ya vengo, voy a mirar cómo va el trabajo’. Y no regresó”, recordó Juliana.
La familia asegura que, tras el accidente, las autoridades no actuaron como esperaban. “Mi papá llegó al hospital de Vista Hermosa sin signos vitales. La necropsia reveló que tuvo un trauma craneoencefálico severo, se le reventaron las meninges y presentó una hemorragia generalizada. El menor fue dejado en libertad al otro día. La Fiscalía nos decía: ‘No le podemos dar información porque es menor de edad’. También nos dijeron: ‘Eso fue un accidente de tránsito, un homicidio culposo, a él no le hacen nada’”, denunció la hija.

Entre el dolor y la impotencia
La tragedia también golpeó la economía del hogar. “Las ventas cayeron porque mi papá era quien manejaba todo. Yo tuve que dejar mi trabajo para atender a mi mamá y a mis hijos. Aparte, empezamos a recibir amenazas porque dicen que mi papá debía plata, pero nosotras no tenemos cómo responder por eso y tampoco sabemos si sea cierto”, agregó Juliana.
La comunidad del barrio advierte que los accidentes de motos son frecuentes. “Hace dos meses también falleció un señor en circunstancias similares. Aquí pasan motos sin casco, haciendo piques, no respetan señales ni paraderos. La Policía no hace nada”, aseguró una vecina.
“Pedimos justicia”
La familia de don José pide medidas urgentes. “Aquí hay colegios, hay niños, y las motos pasan como si no existiera la ley. Mi papá incluso ofreció materiales para hacer policías acostados, pero nunca lo escucharon”, lamentó Juliana.
Entre la rabia y la tristeza, los Rivera claman para que el proceso no se archive. “La vida nos cambió. Nos ha tocado sobrevivir con deudas, con miedo y con la ausencia de mi papá. Lo mínimo que pedimos es justicia, porque duele ver que quien le arrebató la vida anda libre y tranquilo, mientras nosotras vivimos una pesadilla”, concluyó la hija, quien también pidió la ayuda de un abogado que lleve su caso y evite la impunidad.
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