Un accidente ocurrido en el interior de la tienda Zara de la calle 82, en Chapinero, tiene hoy en vilo a una madre que exige respuestas y responsabilidades.
El pasado 25 de agosto, Dayana Chavarría vivió lo que describe como una pesadilla cuando, en medio de una tarde de compras, un espejo de gran tamaño cayó encima de su hijo de 12 años y de otro menor de cuatro, ambos familiares.

Casi termina en tragedia
Según relató la mujer, los niños estaban corriendo cuando chocaron contra el espejo que, asegura, no estaba fijado de manera segura sino apoyado contra una pared en el tercer piso del local, entre las secciones de ropa infantil y adulta. El golpe fue tan fuerte que el objeto, de aproximadamente 1,40 por 1,90 metros y gran grosor, se desplomó y cubrió por completo a los menores.
“Yo escuché el estruendo. Intentamos levantarlo, pero era demasiado pesado y se necesitó de varias personas para moverlo. Cuando sacamos a los niños, mi hijo se desmayó”, recordó.
La reacción del personal de la tienda es otro de los cuestionamientos de la madre. Según contó, no había un protocolo de emergencia ni ambulancia disponible y lo único que le ofrecieron fue trasladar al menor en un taxi hasta la Clínica del Country. “Fue lo más inhumano. Mi hijo estaba desmayado y aun así dijeron que había que llevarlo en un taxi”, denunció.

En la clínica, tras unos exámenes, los médicos confirmaron fracturas en los huesos nasales. Pasó la noche hospitalizado el 25 de agosto, pero Dayana afirma que la atención fue tardía y que la tienda pretendía que el tratamiento se cubriera por EPS. Aunque Zara asumió los costos iniciales, después —según ella— se deslindaron de toda obligación. “Le pusieron una férula en la nariz para ver si se puede ayudar de pronto a acomodar ya que no se podía operar y la cirugía se podía después de los 14 años”, aseguró.
El 26 de agosto, Chavarría acudió a la Policía de Infancia y Adolescencia porque representantes del almacén se negaban a mostrar la póliza de seguros y a entregar el informe inicial de lo ocurrido. Posteriormente, la madre regresó a su lugar de residencia, en Villavicencio, desde donde interpuso denuncia por lesiones personales en la URI de allá, la cual fue remitida a Bogotá. Medicina Legal le dio al menor incapacidad y ordenó un nuevo seguimiento en tres meses debido a las secuelas de la fractura nasal.
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