En una operación conjunta liderada por la Policía de Bogotá y la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia (SDSCJ), las autoridades suspendieron temporalmente el funcionamiento de dos bares en Chapinero tras sorprender a menores de edad consumiendo bebidas alcohólicas en su interior. El procedimiento tuvo lugar el 18 de noviembre de 2025, como parte de una jornada de inspección, vigilancia y control en establecimientos nocturnos.

Este episodio coincide con un contexto regulatorio más estricto para la vida nocturna en Bogotá. En julio de 2025, la Alcaldía emitió el Decreto 293, que restringe el horario de funcionamiento de bares y discotecas hasta las 3:00 a.m., con el objetivo de controlar el consumo de licor en espacios públicos y reducir la exposición de menores a entornos de riesgo.
Para las autoridades distritales, estas acciones interinstitucionales no solo representan una medida de seguridad, sino también un esfuerzo por restablecer la convivencia ciudadana y proteger a los jóvenes. Como afirmó la SDSCJ en su reporte oficial, la prioridad es prevenir y garantizar que los bares cumplan con la normativa vigente, evitando que espacios nocturnos se conviertan en escenarios de vulneración para niños, niñas y adolescentes.
Sectores donde se realizó el operativo
Los operativos se efectuaron especialmente en el sector de Chapinero Central, una zona que concentra bares y locales de rumba, y que ha sido objeto de intervenciones para prevenir delitos como el hurto, la extorsión y el homicidio. Durante las requisas, las autoridades detectaron a varios menores dentro de los locales, consumiendo licor, lo cual constituye una vulneración de sus derechos y un incumplimiento claro de las normas que regulan estos establecimientos, los operativos también permitieron que la Policía incautara varias dosis de estupefacientes en los locales registrados. Ante esta situación, la Policía de Infancia y Adolescencia, con el apoyo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), restableció los derechos de los jóvenes presentes.

Este tipo de operativos hace parte del plan de “Inspección, Vigilancia y Control” que la SDSCJ ha desplegado en toda la ciudad para proteger a niños, niñas y adolescentes frente a entornos de riesgo, especialmente aquellos donde hay consumo de alcohol, venta ilegal de licor o sustancias ilícitas.
La inclusión del ICBF en estos procedimientos es clave. Cuando se identifica un menor en un bar, los jóvenes son retirados del lugar, evaluados y atendidos por profesionales sociales y psicológicos, y luego se coordina con sus familias para asumir responsabilidades.
Además, las autoridades han advertido que los dueños de locales no controlen adecuadamente el acceso de menores, o que vendan licor a adolescentes, podrían enfrentar sanciones importantes: desde suspensión de su actividad económica hasta multas. En el pasado, la SDSCJ ya había reportado que más de 60 menores fueron encontrados en bares en operativos similares.

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En suma, la clausura temporal de los dos bares responde a un operativo claro: zero tolerancia al ingreso de menores, control de sustancias ilícitas y exigencia de cumplimiento normativo a los espacios de rumba. La reacción institucional es contundente, con apoyo de la Policía, el ICBF y la Secretaría de Seguridad, en una estrategia que parece mantenerse para prevenir riesgos mayores en la vida nocturna de Bogotá.
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