El caso, revelado en un nuevo episodio del podcast del Distrito ‘Voces de la Ciudad’, comenzó cuando un habitante del sector advirtió que “en ese bar está pasando algo”, comentario que activó las primeras verificaciones.
La investigación
Uniformados de la Sijín y de Infancia y Adolescencia detectaron posibles situaciones de explotación y solicitaron el acompaña miento de la Secretaría de Seguridad. En las inspecciones iniciales, las autoridades identificaron graves fallas de salubridad y encontraron a varias mujeres viviendo dentro del establecimiento, sin posibilidad de salir y bajo supervisión permanente.
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“Pudimos percibir que no podían salir fácilmente y que la oferta laboral que les habían hecho no era cierta”, relató uno de los investigadores a cargo del caso. Durante las verificaciones, se detectó un patrón asociado a este delito: ninguna de las víctimas tenía sus documentos, pues estaban en manos de los administradores. Varias presentaban señales de ser menores de edad y mostraban miedo y resistencia a hablar. La investigación estableció que la mayoría de las mujeres era de origen venezolano. Llegaban con promesas falsas de empleo como meseras y eran trasladadas primero a una vivienda en el barrio San Bernardino y luego al bar, donde se les imponía una supuesta “deuda” por gastos de traslado, la cual nunca disminuía.

Incluso, les ofrecían reducir ese monto si traían a otras mujeres, un mecanismo usado para captar nuevas víctimas. Las autoridades también documentaron agresiones utilizadas para controlarlas. En un caso, una víctima intentó contar lo que estaba ocurriendo y fue intimidada por los administradores, quienes registraban estos hechos para coaccionar a las demás. Tras dos visitas de inspección y seguimientos encubiertos, la Sijín ejecutó el operativo final dentro del establecimiento. Los responsables fueron capturados e imputados por trata de personas, inducción a la prostitución y tortura. “Para nosotros, la tortura es un crimen especialmente grave, y este caso cumplía las condiciones de un modelo de trata”, explicó un funcionario.
Atención a las víctimas
Las mujeres rescatadas ingresaron al programa distrital de atención inmediata, que incluye apoyo médico, psicológico, alojamiento temporal y acompañamiento judicial. Posteriormente iniciaron un proceso de restablecimiento de derechos y reconstrucción de su proyecto de vida. “Cuando una persona es rescatada, deja de ser vista solo como víctima: se reconoce como sobreviviente”, señaló el investigador.
En lo corrido de 2025, gracias al trabajo articulado entre la Secretaría de Seguridad, la Policía y la Fiscalía, se han desarticulado cuatro organizaciones dedicadas a este delito y se han rescatado más de diez víctimas.
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