La Policía y la Fiscalía le pusieron fin a una banda delincuencial conocida como ‘La 57’, que tenía azotados a ciudadanos en las localidades de Chapinero y Teusaquillo. Durante diez meses de investigación, las autoridades siguieron cada paso de esta peligrosa organización que se dedicaba a embaucar a sus víctimas en bares y discotecas para luego drogarlas, golpearlas y robarlas.
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Los pillos tenían un libreto macabro que aplicaban con la misma frialdad cada fin de semana. Primero, ubicaban a sus posibles víctimas: hombres que visitaban bares, discotecas o sitios de rumba en Chapinero y Teusaquillo. Con la promesa de “tragos más baratos” o de “una noche acompañada”, los convencían para entrar a ciertos lugares donde ya tenían todo preparado.
Allí les ofrecían licor o bebidas energizantes que estaban contaminadas con medicamentos como Clonazepam y Benzodiacepinas. En cuestión de minutos, los hombres quedaban en estado de indefensión, sin poder reaccionar. Fue en ese punto cuando el grupo entraba en acción: golpes, amenazas y hasta armas usaban para obligarlos a entregar celulares, relojes, billeteras, tarjetas bancarias y hasta las claves de acceso.

El golpe era completo: no solo se llevaban lo material, también vaciaban las cuentas bancarias, hacían compras en establecimientos y hasta sacaban préstamos millonarios a nombre de los afectados. Como si fuera poco, tras el atraco los dejaban abandonados en la calle, muchas veces frente al mismo bar, inconscientes y con graves intoxicaciones que terminaban en urgencias de hospitales de la zona.
Así se repartían el trabajo
Los investigadores descubrieron que “La 57” estaba integrada por ocho personas: tres colombianos y cinco venezolanos. Entre ellos tenían roles muy definidos:
- Alias ‘El Costeño’: era el cabecilla, el que coordinaba cada paso de la organización. Nadie se movía sin su orden.
- Alias ‘Martínez’: el segundo al mando, encargado de sacar la plata de las cuentas y de hacer compras y préstamos fraudulentos.
- Alias ‘Piña’: se disfrazaba de mesero en los bares para perfilar a las víctimas. Era quien verificaba qué objetos de valor tenían y además era uno de los que los golpeaba para sacarles información.
- Alias ‘Jean Pierre’: conocido como el “halador”, era el que convencía a los clientes con ofertas de licor barato.
- Alias ‘La Flaca’, ‘Asmira’ y ‘María’: estas mujeres cumplían un papel clave. Contactaban hombres por aplicaciones de citas, los engatusaban y luego los llevaban al sitio donde eran drogados y robados.

La estructura parecía de película, pero detrás de esa fachada de rumba y seducción se escondía una maquinaria que cada mes alcanzaba a robar hasta 50 millones de pesos. Tras varios meses de seguimientos, interceptaciones y denuncias de víctimas, la Policía Metropolitana de Bogotá, a través del GAULA, en coordinación con la Fiscalía, armó un operativo contundente.
Se realizaron cuatro allanamientos en Teusaquillo, Engativá y Soacha, donde se logró la captura de los ocho integrantes. En los procedimientos, las autoridades incautaron:
- 21 celulares.
- 14 tarjetas débito y crédito.
- 2 datáfonos.
- 2 cédulas de ciudadanía.
- 8 botellas de licor adulterado.
- Medicamentos usados para dormir a las víctimas.
Los resultados dejaron claro que se trataba de una banda bien organizada y con conexiones para mover la plata robada rápidamente.
Irán a la cárcel
Los capturados fueron presentados ante un juez y se les imputaron los delitos de hurto calificado y agravado, secuestro extorsivo y concierto para delinquir. Pero la lista de antecedentes era aún más tenebrosa: tenían anotaciones por homicidio, amenazas a testigos y otros casos de secuestro extorsivo.
El juez no dudó y dictó medida de aseguramiento en centro carcelario, lo que significa que todos estarán tras las rejas mientras avanza el proceso judicial.
Las autoridades atribuyen al menos 10 casos comprobados a esta organización, aunque no se descarta que haya más víctimas que no se atrevieron a denunciar. La modalidad con la que operaban generaba un riesgo altísimo para la salud y la vida de las personas, pues las sustancias usadas podían causar intoxicaciones graves, pérdida de memoria e incluso la muerte.
En medio de la investigación, los testimonios de varios ciudadanos coincidían: despertaban sin recuerdos, con golpes en el cuerpo, sin pertenencias y con sus cuentas bancarias vacías. Muchos terminaron hospitalizados por las dosis de drogas suministradas.

La captura de ‘La 57‘ se suma a otras operaciones realizadas en 2025. En lo que va del año, la Policía ha detenido a 16 personas que usaban la misma modalidad de drogas para robar en la capital. Gracias a estas acciones, se logró una reducción del 19% en los casos de extorsión, lo que representa 343 denuncias menos en comparación con el 2024.
La estrategia “Seguros, cercanos y presentes” ha buscado que la ciudadanía sienta el acompañamiento policial y que las denuncias sean constantes, para no dejar crecer estas bandas.
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