La denuncia de Paula Alejandra Sierra Rojas volvió a poner en el centro del debate la intolerancia y la violencia en espacios públicos. Según su relato, el pasado 3 de enero, hacia las 8:00 de la mañana, en el parque El Consuelo del Norte, ubicado en la calle 155 con carrera 8, en el barrio Barrancas (Usaquén), fue agredida por un vecino mientras se encontraba con su perrita.
¿Qué pasó en Usaquén?
“Hace aproximadamente un mes ya me había amenazado con palabras diciendo que iba a agredir a mi perra, diciendo que era agresiva, pero eso no es cierto”, relató Paula.
Ese primer episodio ocurrió tras una discusión verbal en el mismo parque, donde, según cuenta, el hombre incluso tomó la correa del animal “como amenazándome, acercándose a mí”. Ese día decidió retirarse del lugar. No volvió a verlo hasta el 3 de enero.
De acuerdo con su testimonio, ese sábado su perrita estaba jugando con otros animales cuando el hombre “se acercó corriendo”. “Mi perrita ni siquiera tocó a la de él y lo que hizo fue golpearla con la correa. Quedó quieta en una esquina, asustada, sin hacer nada”, comentó Paula.
Al reclamarle, la agresión escaló. “Me golpeó también con la correa, creo que con la hebilla, me abrió un poquito la ceja, se me inflamó el ojo y tengo un hematoma grande. También me golpeó en la frente y la nariz”, agregó.

El agresor de Paula no responde
Vecinos del sector alertaron a la Policía y ayudaron a ubicar grabaciones de cámaras del parque. Paula indicó que el hombre se fue del lugar y luego fue buscado por las autoridades en su vivienda. “La defensa de él es que mi perra es agresiva y que yo también le pegué, pero fue en defensa cuando él me golpeó”, afirmó. Posteriormente, acudió a la Fiscalía y a Medicina Legal, donde, según contó, le informaron que las lesiones fueron producto de “un golpe muy fuerte, que pudo haber afectado la visión por lo cerca al ojo”.
La denuncia quedó por lesiones personales, y en su relato también incluyó maltrato contra la mujer y maltrato animal. El presunto agresor fue identificado como J. Cruz Ortiz, de aproximadamente 50 años.
Paula señaló que cuenta con testigos y pruebas que respaldan el comportamiento no agresivo de su perrita, una criolla llamada Kiwi. “Nunca he tenido problemas con ella, es súper cariñosa”, dijo ella.

Hoy Paula asegura sentir temor. “Evito pasar por el parque, si voy es acompañada. Tengo mucho miedo de cruzármelo”, confesó. También habló del impacto emocional: “Fue muy duro para mí y para mi perrita, ella ya no quiere estar en el parque”. Su mensaje final fue claro: “No juzgar sin conocer y que las autoridades den una solución. Él ya me había amenazado y cumplió, no se sabe qué pueda pasar después”, concluyó.
Elija a Q’HUBO Bogotá como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí
¿Qué tal le pareció este contenido?
¡Haga clic en una estrella para puntuar!
Promedio de puntuación 3.8 / 5. Recuento de votos: 4
Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sea el primero en puntuar este contenido.









