Deisy Dorelly Guanaro, madre cabeza de hogar y residente en la localidad de Suba, es activista por los derechos de los niños y abanderada de que no sean instrumentalizados en la guerra, hecho del cual ella misma fue víctima y sobreviviente al ser reclutada forzosamente por las extintas Farc cuando tenía tan solo 10 años.
Desde hace un año está separada del padre de sus hijos, a quien ha denunciado en varias ocasiones y quien esta semana la amenazó e intentó agredirla con un hacha dentro de su vivienda frente a uno de sus hijos.
“En 2026 intentó matarme. Me asfixió con un cable, me cogió por el cuello hasta que perdí el conocimiento, todo porque le encontré una amante y quise terminar la relación con ese señor. Lo denuncié en la comisaría y en la Fiscalía, pero no pasó nada. Solo le pusieron una multa y siguió libre”, le dijo Deisy a Q’HUBO.
Cuenta esta valiente madre de dos hijos, de 12 y 9 años, que las primeras agresiones ocurrieron en 2023, y que luego de terminar su relación sentimental, hace un año, su calvario volvió a manos de este sujeto.

“Desde hace dos meses volvió la violencia. Llega a mi casa, me patea las piernas, me jala el cabello, me tumba a la cama y me rompe el celular. Me amenaza con destruir mi imagen pública si lo denuncio. Tengo moretones y mis hijos han tenido que defenderme.
El martes estaba en plena entrevista radial en vivo, yo tenía mi celular en la mano porque por este medio me estaban entrevistando y ahí llegó ese tipo y me arrebató el celular y me agredió. Luego subió al tercer piso con un hacha y me gritaba: ‘Te voy a matar’. Me torció las muñecas, me dañó la ropa y tuve que encerrarme en el baño. Mi hijo se interpuso para que no me hiciera algo peor”, agregó Guanaro, quien está intentando llegar al Senado de la República con el partido Oxígeno.
Deisy teme represalias de su expareja

Cuenta Deisy que luego de estos hechos el hombre escapó sin que se sepa su paradero. “Tengo miedo porque sigue libre y me llama a amenazarme. He hecho más de cinco llamadas pidiendo auxilio y la patrulla casi nunca llega. Cuando una mujer llama es porque su vida está en riesgo. Ya denuncié esto ante las autoridades.
No puede ser que después de tres denuncias no haya medidas reales. La justicia también termina empoderando a los agresores cuando no actúa. Les pido a las autoridades que atiendan a tiempo y eviten un feminicidio. Y a las mujeres les digo que no se queden calladas por vergüenza o por miedo. Denunciar no nos hace débiles. Nos están matando y no podemos normalizar la violencia”, concluyó Deisy.
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