Dos patrulleras de la Policía Metropolitana de Bogotá asistieron el nacimiento de un bebé en el concurrido sector de San Victorino (Santa Fe). El suceso que tuvo lugar dentro de un establecimiento comercial puso a prueba el temple de las uniformadas, quienes lograron que el parto se desarrollara sin complicaciones.
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Una inesperada labor de parto dentro de una pañalera
Las dos patrulleras y heroinas de esta historia son Leidy Quiñones y Heidi Hernández, quienes se encontraban realizando su servicio habitual en la zona de la Carrera 10, cerca de la Calle 11. Repentinamente, el vigilante del centro comercial La Pajarera alertó a las uniformadas sobre una mujer que se encontraba en trabajo de parto en el interior de un establecimiento comercial.

Sin dudarlo, las patrulleras se dirigieron al local donde encontraron a la mujer en una situación que requería atención inmediata.
“Nos encontramos con la señora que tenía contracciones. Ahí es cuando inmediatamente atendemos el parto de la señora“, relató la patrullera Heidi Hernández.
Las patrulleras actuaron de manera inmediata
Con una mezcla de profesionalismo, calma y empatía, y equipadas únicamente con unos guantes, las patrulleras asumieron el control de la situación, lo que permitió que el bebé naciera en condiciones adecuadas.
La patrullera Leidy Quiñones destacó el desafío adicional que implicó manejar la curiosidad del público, aun más en un lugar tan concurrido: “siempre quieren saber o quieren estar en el momento del lugar. De pronto no ayudando, sino simplemente como curioso“, explicó. Su labor se extendió a controlar a la multitud para garantizar la privacidad y la tranquilidad de la madre y el recién nacido. “En un momento de eso lo que importa es la privacidad de la madre y pues del bebé que estaba naciendo“, enfatizó Quiñones.
Un nacimiento inesperado
Al parecer, los padres del recién nacido tenían programado el parto para el 6 de julio. Tras el nacimiento, la prioridad fue verificar el estado del pequeño. “Lo primero fue como verificar que el bebé hubiese nacido vivo y los señores de las pañaleras nos prestaron los utensilios para limpiarle la carita y verificar que el niño estuviese bien“, añadió la patrullera Heidi Hernández.
Minutos después de este emocionante momento, tanto la madre como el recién nacido fueron trasladados en una patrulla de la Policía a un centro asistencial, donde recibieron atención médica especializada para asegurar su bienestar.
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