Michel, una joven de 24 años que trabajaba en un bar del barrio Bosa Laureles, fue víctima de una salvaje agresión por parte de otra mujer mientras cumplía con sus labores. Según contó la denunciante, todo se originó por un caso de intolerancia.
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Así fue como agredieron a Michel en un bar de Bosa
Q’HUBO habló con Michel, quien relató el aterrador episodio que vivió en la madrugada del pasado 5 de mayo, cuando una clienta, al parecer bajo los efectos del alcohol, le causó varias heridas en la cabeza luego de golpearla porque no le pusieron la canción que había solicitado.
“Yo me encontraba atendiendo el bar cuando llegó una chica con dos personas más, un hombre y una mujer. Estaban tomando y jugando bolirana. Como a las 2:20 a. m. se me acercó y de forma grosera me reclamó por qué no le habían puesto su música. Le respondí que las canciones se ponían en orden, que ya estaba en lista”, contó Michel.

Ante la respuesta, la clienta se alteró aún más y comenzó a insultarla. “Me trató con groserías, decía que si la plata de ella no valía. Fue muy fuerte. Entonces me fui hacia la barra. Otra clienta que estaba allí le reclamó por su actitud y le pidió que se retirara, porque estaba muy tomada”, agregó.
La situación se salió de control cuando la mujer intentó ser sacada del lugar y terminó agrediendo físicamente a Michel. “Me dio un puño en la cara, me sacó del bar halándome del cabello y me tiró al suelo.
Caí en la calle y me golpeé la cabeza. Empecé a sangrar y unos clientes me levantaron para ayudarme. La mujer regresó al bar queriendo entrar de nuevo. Cuando alguien intentó detenerla, ella tomó una silla y la lanzó”, recordó la joven.

La agresora escapó del lugar
Finalmente, la agresora fue contenida por los presentes, pero antes de que llegara la Policía se fue del lugar sin pagar su cuenta.
“La Policía se quedó conmigo hasta que estuve mejor. Luego una persona allí me llevó al hospital. Me dieron dos días de incapacidad, pero tuve que volver porque seguía mal, y me incapacitaron tres días más. Puse la denuncia porque quiero que esa mujer responda. Renuncié por miedo, además tuve que pagar las cuentas de las personas que se fueron sin pagar: los $160 mil del descuadre, el dinero que se me cayó y ella recogió, y el celular que me dañó. Yo le digo a la gente: si no saben tomar, no salgan. Lo mío pudo terminar peor. Espero que las autoridades me ayuden, porque el daño fue físico y psicológico”, concluyó.
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