Por reforma laboral, calidad del trabajo está en riesgo
Así lo advierte la Unión de Trabajadores de la Industria Petrolera y Energética de Colombia (Utipec), importante sector sindical.
Alejandro Ospina Angarita, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Petrolera y Energética de Colombia (Utipec).
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Este semestre el gobierno se jugará a fondo varias de sus reformas, pues queda poco tiempo para que el Congreso concentre sus esfuerzos en todo lo que será la agenda electoral de cara a la Presidencia y el Legislativo.

Entre ellas, la que parece tener más relevancia es la reforma laboral, la cual no tendría un muy buen ambiente para seguir adelante. En ese sentido, Q’HUBO habló con Alejandro Ospina, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Petrolera y Energética de Colombia (Utipec), quien desde su visión como líder sindical nos explica por qué esta reforma es un veneno para el progreso del país.

Q’HUBO: ¿Qué lo motivó a entrar a la vida sindical? ¿Cuál es la importancia para una sociedad de un movimiento sindical independiente, democrático y plural?

Alejandro Ospina: Yo soy un colombiano de 52 años, nacido en la ciudad de Ibagué, egresé del colegio público Manuel Murillo Toro de esa ciudad y fui a estudiar a la Universidad Surcolombiana Ingeniería de Petróleos en el año 1991 con el apoyo de mis padres y con mucho esfuerzo trabajando, y me gradué como ingeniero de petróleos y en el año 1996. Y a lo largo de mi historia siempre tuve la inquietud de percibir que había un desbalance porque tanto en el colegio como en la universidad, y luego ya en el mundo laboral, había ciertas minorías muy activas que terminaban capturando la vocería de la mayoría y no siendo siempre beneficioso para los objetivos legítimos pues de de del colectivo.

Lo explico mejor. En la universidad sufríamos porque esa minoría nos hacía paros, hacía bloqueos, quemas de buses, y eso, a veces no representaba el sentir de la mayoría de los estudiantes y al final sí nos afectaba a todos porque entonces se suspendía el semestre, se alargaba el semestre, perdíamos tiempo de las vacaciones, se nos subían los costos a los que éramos de otra ciudad, en fin. Eso me llevó en la universidad a presentarme a unas elecciones sin ningún partido político y sin militar en ningún movimiento, sino simplemente desde una iniciativa muy espontánea con un grupo de compañeros estudiantes con los que dijimos, “Venga, tenemos que tomar nuestra vocería y evitar que nos sigan dañando nuestro devenir académico por razones con la que la mayoría no estamos de acuerdo”. Y eso se convirtió en un cambio que se dio en mi universidad en los años 90, en donde por varios años se dejó de quemar policías y buses.

Por supuesto, no era que dejáramos de ser estudiantes activos y preocupados por el futuro de nuestra universidad, que pensáramos sobre el futuro del país, pero una manera distinta, más de cooperación y trabajo conjunto con la misma dirección de la universidad criticando lo que se debía criticar pero enfocado más en la solución de las situaciones.

Pasados muchos muchos años ya de de experiencia profesional y más enfocado en el desarrollo de mi carrera profesional, habiendo hecho varios posgrados y habiendo crecido profesionalmente, en el 2011 volví a enfrentarme con una situación muy similar y fue que una organización sindical tradicional llevó al borde de la quiebra a la compañía para la que junto con otros 3.600 hombres y mujeres trabajábamos, y viendo en riesgo nuestra fuente de empleo por unas razones que a lo mejor podían resultar legítimas hasta cierto punto, pero que la manera como trataron de resolver ese problema fue quemando el el campamento donde vivían los trabajadores, parando la operación de la compañía en el principal campo petrolero que tenía el país en ese momento, con heridos, un muerto y con mucha destrucción, nosotros dijimos estos señores no nos representan, no tenían ni un solo afiliado de nuestra empresa esa organización y entonces decidimos recuperar nuestra voz y resolver los problemas sin destruir nuestra fuente de empleo. Así nació la iniciativa de liderar un movimiento de trabajadores distintos, y siendo honesto, me era difícil concebirme a mí mismo como sindicalista, porque la idea que se ha generalizado, no solo en Colombia, sino en el mundo, es que sindicalismo es igual a comunismo y que entonces para uno ser sindicalista tiene que ser una persona de ese pensamiento, ser conflictiva, y estar pensando en lucha de clases, pero la mayoría no éramos eso.

Así desafiamos un paradigma. Nosotros creemos en el derecho de libre asociación reconocido por nuestra Constitución, amparado por convenios internacionales y protegido por la ley, es un derecho para todos los trabajadores, no sola para los que piensan de una manera u otra. Y en ese sentido estoy convencido que la mayoría de los trabajadores en Colombia no somos, no nos sentimos enemigos de nuestros empleadores, podemos tener diferencias con ellos, claro que sí, pero pues el reto es resolverlas de una manera constructiva de modo que protejamos lo que nos importa a todos, que es la empresa, que es la fuente de nuestro empleo y es la fuente de beneficios para los inversionistas y los dueños de la misma.

Q’HUBO: ¿Cómo ve el movimiento sindical hoy en Colombia?

Alejandro Ospina: La situación actual del movimiento sindical colombiano es compleja, pero para mí representa una gran oportunidad. Yo creo que el movimiento sindical tradicional en Colombia hizo agua porque hoy está demostrando cuál era su verdadera intención.

Cada día es más claro que el movimiento sindical en Colombia, mayoritariamente hablando, estuvo orientado no a resolver las problemáticas de los trabajadores, sino a utilizar la causa de los trabajadores para promover una visión ideológica y política. Y cuando eligen un gobierno que les promete eso que habían soñado: un país socialista, un país eh basado en las en los postulados comunistas, pues entonces se les acabó el discurso y por eso pasan de ser unos promotores de los derechos de los trabajadores para convertirse en un megáfono y en un comité de aplausos del gobierno sin reparar en el daño que este puede estar causando de fondo a la vida de los de sus representados.

De esos tenemos varios casos, tenemos un Fecode que financió al actual gobierno y, sin embargo, hoy está sometiendo a sus afiliados a las consecuencias de un perverso sistema de salud que nos dijeron que iba a ser el ejemplo del gran modelo de salud que querían implementar en el país y bueno, ya los testimonios hablan por sí solos. Es la misma situación de la Unión Sindical Obrera que financió a este gobierno, que se declaró comprometido y respaldando sin condiciones al actual gobierno a sabiendas de que iba a atacar la fuente de empleo de sus afiliados y que como hoy lo estamos viendo eso se ha convertido en grave daño. Eso es tan malo, que de verdad es una es una tragedia para el movimiento sindical colombiano.

El Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana indicó que el año pasado apenas el 4% de los trabajadores colombianos hacemos partes de organizaciones sindicales. Y como queda claro cada día, de ese 4%, dudo que la mayoría de los trabajadores sindicales estén alineados ideológicamente con quienes hoy ostentan la presidencia de la CUT, de la dirección del movimiento sindical, del Comité Nacional de Paro. No, la verdad es que ellos no representan a nadie.

Este gobierno trata de mostrarlos y trata de decirnos, “no, es que yo concerté con los trabajadores”, y concertó con sus copartidarios, pero no con los trabajadores. Esa es la radiografía que hoy está viendo el país, esa puesta en evidencia es la máxima oportunidad para que los trabajadores colombianos seamos conscientes de que no podemos tercerizar nuestra vocería, lo que tenemos es que proponer una forma de relacionamiento que nos garantice trabajo decente, pero que no ponga en riesgo la fuente de ese trabajo decente y en donde entendemos que la sostenibilidad nos conmina a vernos del mismo lado de la mesa con los empleadores. Entender que se trata de hacer crecer la torta para tener más para compartir y no de distribuir mediante la coerción lo poco que tengamos porque tarde que temprano eso se va a acabar.

Q’HUBO: ¿Los sindicatos hoy en Colombia están enfocados en velar genuinamente por los interesas de los trabajadores?

Alejandro Ospina: Queda claro que hay un grupo de sindicatos a los que el gobierno se ha obstinado de hacer ver como los voceros de los trabajadores y que no están interesados en ellos, pero la Confederación General del Trabajo, que lideraba el fallecido Julio Roberto Gómez Esguerra (2021), nos dejó un vacío tremendo en este movimiento en Colombia, y fue destruida por este gobierno, por la pasada ministra del Trabajo (Gloria Inés Ramírez) quien de manera ilegal de manera grotesca intervino para mantener como presidente y representante legal a un hombre que no representaba las mayorías de la organización por el solo hecho de que era un petrista jugado, y desconoció lo que las mayorías decidieron de haber eh removido este señor y haber nombrado a Mieyam Luz Triana como como presidenta de la CGT.

Ellos no están velando por por el bienestar de los trabajadores, están interesados es en promover a este gobierno y como lo han dicho en varios foros, formar una saga de gobiernos de la misma naturaleza, porque según dicen en su discurso, bastante inverosímil, necesitan de tres o cuatro gobiernos consecutivos para poder recuperar al país.

Ahora están naciendo una nueva generación de organizaciones sindicales. Hoy no solamente la Utipec, un sindicato de la industria de los hidrocarburos ha transformado las relaciones laborales para bien en este sector, que lleva 13 años trabajando exitosamente en este propósito, sino que en nuestro sector tenemos a Fetrappem, que es la Federación de Trabajadores Vinculados al Sector Petrolero, Petroquímico, Minero y Energético, que desde esa organización se construye una estructura que reúne y que sigue fortaleciendo este modelo en diferentes organizaciones sindicales, pero no solamente en el petróleo, también en la energía.

Tenemos sindicatos hoy en el sector energético que están marcando la diferencia que están representando legítimamente a los verdaderos trabajadores, y también sabemos que hay maestros en Colombia que se están organizando para construir la alternativa real, no ideologizante y no destructiva en términos de organización sindical para la educación. Sabemos de gente está trabajando en otros sectores, el productivo, también desde la institucionalidad, transformando en el sector bancario, en el sector de la salud, transformando ese paradigma y poniendo en el centro lo que es verdaderamente importante y es el empleo decente para sus afiliados.

Y no desde el odio, desde el resentimiento, desde el conflicto, sino construyendo desde la asertividad, desde la cooperación, desde la interdependencia y eso sí es una gran oportunidad. Hago un llamado a que seamos cada día más los que despertemos y que juntos construyamos un modelo verdaderamente positivo, generador de valor para el país.

Q’HUBO: ¿Cuáles son los aspectos más complejos de esta reforma?

Alejandro Ospina: Uno de los elementos más complejos es que desincentiva el empleo formal hacerlo más caro y más complejo. Genera unos costos adicionales que hoy no tiene el sector productivo, por ejemplo, la reforma al contrato de aprendizaje no solamente hace más costoso y menos competitiva la industria colombiana, sino que además le genera una competencia muy compleja al empleado formal de hoy, es decir, el empleador con una imposición así va a tener la tentación de que para para no incurrir en ese costo tenga que contratar cíclicamente aprendices que van a reemplazar una plaza de empleo formal y estable hoy en día. Entonces eso genera una complejidad. La profundización de la conflictividad la prohibición que pretenden del contrato sindical no es otra cosa que una maniobra para seguir fortaleciendo y arraigando el modelo sindical ideologizado de la extrema izquierda que tanto daño nos ha hecho y quitarle la oportunidad de escenarios como ya se han visto en muchas industrias en los que el contrato sindical ha sido la fórmula en la que en negociación colectiva los trabajadores con sus empleadores encuentran el mejor equilibrio entre productividad del negocio y beneficios para los trabajadores.

Eso realmente el contrato sindical para mí no es el único instrumento, pero es un instrumento que pone en evidencia la capacidad de cooperación de interdependencia y de construcción colectiva del trabajo que que que que se puede dar en la relaciones laborales y por eso eh pues este gobierno lo ve como inconveniente porque esa es la verdadera alternativa que se le puede ofrecer al movimiento sindical tradicional y retrógrado que tenemos en Colombia.

Creo que otras medidas que parecieran interesar a los trabajadores y buscarles su beneficio, otra vez generan una situación de desequilibrio, no solamente en la productividad, sino en la competitividad incluso puede generar limitaciones para el mismo acceso al trabajo. Entonces, eso es lo que nosotros calificamos como muy preocupante.

Q’HUBO: ¿Sus posiciones han sido tenidas en cuenta en el diseño de estas políticas?

Alejandro Ospina: Tengo que decir que contrario a ser tenidos en cuenta en la discusión de esta reforma laboral, lo que hemos sido es víctimas de un intento de invisibilización por parte del gobierno nacional. Como lo dije antes, Gloria Ramírez, la antigua ministra fue implacable en desconocer a una líder sindical histórica como Miryam Luz, quien fue elegida, legítima y legalmente por las mayorías de la Confederación General del Trabajo por el hecho de no estar plegada al respaldo a esta reforma, de esa manera se destruyó a la CGT, que dicen que está representada por el señor Perci Oyola.

La mayoría de las organizaciones hoy estamos desvinculadas de esa confederación hacen parte de otros grupos que pretenden seguir defendiendo la legitimidad de otros liderazgos, pero que definitivamente el ministerio a través de unas acciones que están en conocimiento de la justicia porque son ilegales, simplemente están marginados de la conversación en torno a un tema tan importante como la reforma laboral.

Por reforma laboral, calidad del trabajo está en riesgo Así lo advierte la Unión de Trabajadores de la Industria Petrolera y Energética de
Colombia (Utipec), importante sector sindical.
(Colprensa – Cristian Bayona).

En la Cámara de Representantes nos encontramos con parlamentarios que fueron cáusticos frente a la posición que trajimos de llamado a la reflexión de la inconveniencia de esta reforma en los que simplemente se unieron a las voces de la entonces ministra para desconocernos como líderes sindicales para al contrario decir que la reforma estaba pactada con los trabajadores solamente porque pues tenía la anuencia de sus cercanos copartidarios.

Entonces, yo tengo que decir que aunque nos hemos procurado y nos hemos esforzado por manifestarnos en los diferentes escenarios, incluso en la última audiencia pública que organizó la la plenaria de la cámara, no fuimos tenido en cuenta, no fuimos invitados. Se encargaron de hacer todas las todas las marrullas, perdóneme la expresión tan coloquial, para evitar la participación del movimiento sindical eh autónomo, democrático, plural que no ha estado respaldando esta esta reforma y que si ustedes miran los registros desde el año 2022 venimos manifestando nuestro inconformismo y alertando sobre los riesgos que ella conlleva.

Q’HUBO: ¿Qué le diría, desde su Sindicato, al Presidente Petro y su equipo?

Alejandro Ospina: Este sindicato y este sindicalismo seguirá repitiéndolo, cada vez con menos expectativas, porque hasta hoy ha sido una negación absoluta de un diálogo social sincero y constructivo porque este gobierno está enfrascado en su visión ideológica en la implementación de su régimen socialista que dice ofrecer como la panacea y la solución para el país.

Nosotros lo que le decimos es los trabajadores colombianos no somos comunistas, no estamos interesados en profundizar los conflictos porque entendemos que los conflictos manejados desde el odio, desde la lucha de clases lo único que generan es una distribución basada en la coerción, es decir, en el forzar al otro a través de la amenaza de la huelga, a través de la amenaza de la pérdida del empleo para distribuir en algo lo que producen las empresas.

La mayoría de los trabajadores queremos vivir en paz laboral y no en conflicto laboral. La mayoría de los trabajadores colombianos entendemos, no somos ingenuos que hay diferentes miradas, diferentes intereses, diferentes necesidades entre los empleadores y sus representantes y nosotros los trabajadores, pero que eso no nos tiene que volver enemigos y que no debe ser el éxito de un segmento en detrimento del éxito del otro el que procuremos en la relación laboral, sino que sí es posible construir una relación de ganar ganar.

Una en la que los trabajadores maximicemos los beneficios suscritos en nuestras convenciones gracias a que también las empresas se robustezcan y le generan más beneficios a sus accionistas. Ese es el camino sostenible. Ese es el camino que puede permitirle a Colombia superar su estadío de desarrollo limitado, eh que que le puede permitir cerrar las brechas sociales.

Si nos ponemos a pensar en un mundo del trabajo en Colombia, que le garantice a cada hombre y a cada mujer colombiano que toda su vida productiva, tenga un trabajo decente, esa es la verdadera solución, que soluciona el sistema de salud, porque es que miren, el problema de la salud en Colombia es que tiene más subsidiados que contribuyentes, así no se puede tener calidad salud de calidad, pero si todos trabajáramos y todos aportáramos porque tenemos empleo decente y formal, pues tendríamos una salud mucho mejor.

Claro, resolvería el problema de las pensiones porque es que no hay con las migajas que pretendió esta reforma pensional, eso eso es mentira, eso eso realmente es un canto de sirena.

La única vejez digna es aquella que resulta de una vida productiva en continua labor con un hábito correcto de ahorro que le permite tener un patrimonio cuando llega la vejez para poder uno vivir con dignidad y eso se resuelve con un empleo universal, con un empleo decente. Eso se resuelve con un sector productivo real funcionando, no siendo perseguido. Nosotros creemos que este este es el modelo que Colombia necesita con urgencia.

Estamos llamando a gritos y y como digo, aunque definitivamente vemos que los pasos que da este gobierno son cada vez más hacia el abismo, eh lo que sentimos es que eh nosotros tenemos que seguir trabajando para propiciar eh esa transformación la mentalidad del mundo del trabajo en Colombia y poder ofrecerle al país una verdadera expectativa de futuro.

Q’HUBO: ¿Qué mensaje le daría a los trabajadores del país?

Alejandro Ospina: A lo largo de toda esta entrevista he estado dando unos mensajes claves que me atrevería a resumir así. Primero, los trabajadores colombianos debemos abandonar la mayoría silenciosa y pasiva que se hace cómplice de esas minorías destructivas que han traído al país donde estamos.

Por reforma laboral, calidad del trabajo está en riesgo Así lo advierte la Unión de Trabajadores de la Industria Petrolera y Energética de
Colombia (Utipec), importante sector sindical.

No, no va a ser el gobierno, no va a ser el empleador, somos nosotros los trabajadores colombianos los que podemos hacer la diferencia, los que podemos romper las ataduras que nos ha propuesto un modelo de de relacionamiento que nos insta vernos como enemigos de clase a vernos en un continuo conflicto y salir a un nuevo paradigma como el que ya probamos por 13 años que sí es viable en el que no porque no existan diferencias nosotros en nuestra historia hemos registrado cerca de 7.000 situaciones que hubieran podido terminar en paros, en conflictos, pero que con el compromiso de ser legítimos otros, de trabajar del mismo lado de la mesa, los hemos podido abordar y los hemos podido resolver y hemos podido garantizar paz en las relaciones laborales.

Es esa mayoría la que tiene la expectativa de poder construir un modelo que represente en verdad los intereses y las necesidades de los trabajadores colombianos y no para imponérselas a los empleadores, sino más bien para encontrar lo que es lógico y es que nos necesitamos mutuamente.

Los empleadores necesitan unos trabajadores que estemos comprometidos con la empresa en la generación de valor que nos sintamos codueños del negocio para que eso produzca más y que produzca más, claro, para que nosotros tengamos mayores beneficios, pero también sin ninguna mezquindad para que los dueños de la empresa ganen y por supuesto para que la sociedad gane.

Colombia necesita aprovechar sus recursos naturales, aprovechar sus habilidades, sus competencias, sus talentos para generar los recursos que demanda el cierre de las brechas sociales que hoy tenemos, la atención de esas necesidades básicas insatisfechas, pero sobre todo que a través del trabajo que es lo único que dignifica el hombre no son los No son las dádivas de mendicidad institucional que nos ofrecen, es el trabajo decente que puede llevarnos a cumplir los sueños nuestros de nuestras familias en conjunto, a ser de Colombia un país como el que podemos hacer.

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