Ricardo Antonio Rodríguez Velázquez, un hombre de 38 años que hace 10 años perdió uno de sus brazos y desde entonces trabaja como bicitaxista ganándose humildemente la vida en el sector cercano a su hogar en la localidad de Bosa, fue la nueva víctima de un despiadado ataque de unos perros en el barrio Potreritos, en límites con Parques de Bogotá, justo a pocos metros de donde se presentó la agresión a Greiber Berríos, que aterrorizó a los colombianos porque en ese hecho el joven perdió sus dos brazos y sus orejas.
Así fue el ataque
“Mi hijo ya venía para la casa, estaba en el lado de Parques de Bogotá haciendo un servicio momentos antes, él venía a almorzar como siempre acostumbra, estaba solo y de un momento a otro se le apagó el carrito”, comentó doña Elizabeth Velázquez, madre de Ricardo, quien relató a Q’HUBO cómo ocurrió el ataque cerca de las 3:00 p. m. del miércoles.

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En ese momento, Ricardo intentaba prender el vehículo que arrienda para trabajar, el cual debe arrancar jalando una cuerda, cuando estaba solo cerca de la carrera 91 con calle 78 sur.
“En ese momento mi hijo sintió a los perros que le ladraban detrás, pero él nunca imaginó que se le lanzarían y atacarían de esa manera: eran 10 perros que siempre están en esa zona. Lo que dijo mi hijo es que estaba el dueño del perro con un palo, pero solo le dijo que se defendiera como pudiera. Menos mal no le tiraron a la cara, porque quién sabe cómo le hubiera quedado su carita. El ataque duró como unos 15 minutos. La verdad no sabemos cómo se soltó”, agregó la madre.

Nadie responde por el ataque
Cuando Ricardo estaba sangrando, sentado a un lado de la vía con varias heridas en su brazo derecho y en las piernas, llamó a su hermana para pedir ayuda.
“Llamamos una ambulancia y nunca llegó, nadie nos ayudaba. Mi hijo tenía mucho dolor y le salía mucha sangre. Nos fuimos a una clínica en Kennedy, pero allá no nos atendieron. Luego nos tocó volver a coger bus con mi hijo herido y llevarlo al Hospital de Kennedy. Por fortuna, allá sí lo atendieron, le han puesto dos vacunas; no se sabe cuántas heridas tiene porque la mano la tiene muy hinchada. Menos mal no le afectó ningún tendón ni nada, pero la verdad no sabemos cuántos días va a estar allá. Solo queremos que cojan a esos animalitos porque eso ya está muy peligroso para la comunidad, pueden atacar a un niño o a alguien más y el dueño nunca se responsabiliza por nada, y las autoridades tampoco se han acercado a decirnos nada. Por eso queremos que nos ayuden para que se eviten estos problemas”, concluyó la madre de Ricardo.
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