Después de vivir 11 años bajo el cuidado de humanos, Tamá inició este 16 de diciembre el viaje más importante de su vida: el regreso a su hogar natural. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada. Parques Nacionales Naturales y la Fundación Parque Jaime Duque confirmaron con profundo dolor que el “anteojudo” falleció durante el traslado.
Un vuelo de angustia
Todo iba bien hasta que el clima se puso pesado. Mientras sobrevolaban la zona de liberación, unas fuertes tormentas impidieron que el helicóptero aterrizara. Por seguridad de Tamá y de los médicos que lo acompañaban, el equipo decidió devolverse al aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta.

Fue en ese vuelo de regreso donde la salud del oso se complicó. De un momento a otro, Tamá empezó a tener problemas para respirar. Aunque los veterinarios le hicieron de todo, incluyendo maniobras de reanimación, el peludito no aguantó y partió.
Se hizo lo humanamente posible
Es importante decir que Tamá no iba solo. Durante tres años se preparó este momento con científicos, médicos y expertos de varias fundaciones. Antes de salir, le hicieron todos los exámenes y el oso estaba listo para su libertad.

“Cada vida es valiosa y este desenlace nos causa una tristeza profunda. Tamá unió corazones y seguirá siendo un símbolo de la libertad que merece nuestra fauna”, expresaron las entidades encargadas.
Desde Q’HUBO enviamos un mensaje de solidaridad a los cuidadores que compartieron más de una década con él. ¡Buen viaje, Tamá!
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