María Cristina Clavijo Cano es una mujer que durante toda su vida ha trabajado por las causas sociales, pero desde hace cuatro años su propósito se ha enfocado en los niños, niñas, adolescentes y adultos diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA).
En 2022, María Cristina recibió una noticia que no esperaba: su hijo de tres años fue diagnosticado con autismo. Según relata, tras el diagnóstico, no se siguió un debido proceso en el que le informaran sobre la posibilidad de acceder a un tratamiento integral, y asegura que gran parte de lo que aprendió en ese momento fue gracias a información de terceros.
Ante el precario acompañamiento y la falta de oportunidades, Clavijo decidió que no iba a permitir que más familias se sintieran igual de solas como le ocurrió a ella y su familia durante todo el proceso.
Aunque el camino no ha sido fácil y ha tenido que enfrentar muchas pruebas, María Cristina forjó una armadura con la que prometió proteger a todas aquellas familias y pacientes diagnosticados con autismo. Así fue como surgieron dos grupos en los que se les brinda acompañamiento no solo emocional, sino también legal.
Actualmente, los dos grupos liderados por María Cristina cuentan con la asistencia de 770 personas, dentro de las cuales se viven historias impensables, llenas de valentía y persistencia ante un sistema que, según ella, los ha olvidado.
En su camino, ha conocido historias desgarradoras, tal es el caso de una adulta mayor que, ante el abandono de sus dos nietos con autismo por parte de sus padres, decidió no dejarlos solos. También ha acompañado a una mujer de 89 años que tiene a cargo a su hija, también adulta mayor, de 66 años con TEA.
“En ambos casos la lucha es incesante. Al ser adultas mayores, no pueden trabajar y no cuentan con el apoyo de alguien más. Desde el grupo, el objetivo ha sido brindarles compañía en todos los aspectos posibles”, señala María Cristina.
Uno de los recursos implementados por el grupo fueron unos portacarnés que actúan como ayudas visuales para que el resto de la sociedad identifique a una persona autista y a su familia. Este recurso ha permitido que ciudadanos que van en el transporte público o que están en otros espacios públicos apoyen a las familias y pacientes con esta condición neurológica.

María Cristina busca un lugar en Cámara de Representantes para ayudar a más personas
Cristina cuenta que el diagnóstico de su hijo marcó un antes y un después en su vida. Desde ese instante entendió que no podía quedarse solo en el acompañamiento personal, sino que debía impulsar cambios más profundos. Con el paso del tiempo, y al enfrentarse a las múltiples barreras que viven las personas con TEA y sus familias, su convicción se hizo más fuerte. Fue así como, en medio de su trabajo comunitario, comenzó a tomar forma la idea de aspirar a la Cámara de Representantes, con el propósito de llevar allí no solo su experiencia y la de su hijo, sino la voz de todas las familias que han confiado en ella.
“Quiero llegar a la Cámara de Representantes para defender los derechos de nuestros niños, no solo de los neurodivergentes (diagnosticados con TEA), sino también de nuestros niños neurotípicos. Pero quiero resaltar la bandera de la discapacidad, porque en Colombia existe una política pública de discapacidad, pero solo está plasmada en el papel. A nosotros nos vulneran nuestros derechos en el tema de salud, en el tema de educación y en el tema de recreación”, afirmó María Cristina.
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Cristina señala que, al llegar a la Cámara, hará todo lo posible para que las personas con autismo dejen de ser marginadas. Indica que es indispensable capacitar a toda la sociedad y entidades sobre cómo asistir a pacientes con TEA, tanto en la Policía, el Ejército, los bomberos y la Defensa Civil, como quienes trabajan en un banco o en un supermercado.
Asimismo, considera que la televisión es un recurso que se puede utilizar para enseñar sobre los derechos, las condiciones y los diagnósticos que la sociedad no está acostumbrada a visibilizar.

Uno de los temas a los que le pondría especial atención es al apoyo dentro de los colegios. Cuenta que, en la institución donde estudia su hijo, una sola profesora está a cargo de aproximadamente 125 estudiantes de inclusión con distintas discapacidades, tanto físicas como cognitivas y visuales, una situación que hace muy difícil brindarles el acompañamiento que realmente necesitan. Además, los otros docentes reciben capacitaciones de pocas horas, lo que no sería suficiente para garantizar una atención adecuada a los estudiantes con discapacidad.
Lo que propone ante esta situación es crear más aulas de apoyo con la presencia exclusiva de niños con discapacidades cognitivas, donde puedan ser acompañados por una maestra de inclusión, un psicólogo y una terapeuta ocupacional. Asimismo, plantea la creación de aulas de autorregulación en las que, ante una crisis, el niño pueda ser llevado para estabilizarse.
“Una de mis propuestas como candidata a la Cámara es crear una ley donde todos los colegios del Distrito, sin excepción, tengan aulas de apoyo”, aseguró Cristina.
El lema de María Cristina es “cuida al que cuida”, porque para ella es prioridad proteger a los niños, niñas y adolescentes, dejando claro que la discapacidad no desaparece cuando cumplen la mayoría de edad y que el Estado no debería cerrarles las puertas ni dejarlos en el olvido.

Para visibilizar esta y otras situaciones que enfrentan las familias de personas neurodivergentes, María Cristina Clavijo Cano se postuló a la Cámara de Representantes este 8 de marzo con el Partido Liberal, con el número 109 en el tarjetón. Con esta candidatura, busca llevar al escenario legislativo las problemáticas que, según afirma, siguen siendo ignoradas por el Estado.
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