La tragedia que marcó la vida de la madre Paola Ramírez el 28 de octubre de 2024 sigue dejando huellas profundas en su corazón. Ese día, sus dos hijos, Santi Esteban y Susan Camila, de cuatro y siete años, respectivamente, fueron asesinados por su propio padre, Darwin Beltrán, en un ataque de celos en la localidad de Engativá, en Bogotá.
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Casi dos meses después de este crimen brutal, Paola compartió en el pódcast ‘Más Allá del Silencio’ detalles de una llamada desconcertante que recibió del asesino desde la cárcel, una conversación que reveló la perturbadora mente de un hombre incapaz de asumir la magnitud de sus actos.
El 13 de diciembre, día en el que Susan hubiera celebrado su cumpleaños, Paola visitó el cementerio para rendirle homenaje a su hija. Lo que debía ser un momento de reflexión y amor materno, se vio interrumpido por una llamada de Darwin, quien, de manera fría, preguntó por la ubicación de las tumbas de los niños. “Me dijo que quería saber dónde estaban enterrados para visitarlos cuando saliera”, relató Paola entre lágrimas.
A pesar del dolor, ella se mantuvo firme en su respuesta: “Nunca le diré dónde están enterrados”. Este momento, cargado de dolor, dejó al descubierto la desconexión emocional de un hombre que, a pesar de haber acabado con la vida de sus hijos, pedía saber dónde descansaban.
Paola también reveló las incoherencias en las palabras de Darwin durante la llamada. Según él, había llegado a la casa pidiendo medicamentos el día del crimen, algo que la madre negó rotundamente. “Eso es mentira. Él nunca estuvo tomando medicamentos, era un irresponsable que no seguía su tratamiento psicológico”, aclaró Paola. La madre explicó cómo, en medio de una situación cada vez más violenta, intentó buscar ayuda, pero fue demasiado tarde. El desenlace fue fatal: Darwin asesinó a Santi y Susan de forma brutal.
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El relato de Paola pone de manifiesto la importancia de no subestimar los signos de violencia y abuso dentro de un hogar. Aunque Paola había intentado tomar medidas en el pasado, la tragedia se desató rápidamente, dejando a una madre rota por el dolor de perder a sus hijos de una manera tan cruel. Este caso es un llamado de alerta sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de protección para las mujeres y los niños, y la urgencia de intervenir a tiempo en situaciones de violencia familiar.
Hoy, mientras Darwin sigue encarcelado, Paola enfrenta un futuro incierto, marcado por la dolorosa pérdida de sus hijos. Sin embargo, su testimonio busca no solo hacer justicia, sino también concienciar sobre la violencia doméstica y el impacto devastador que tiene en las víctimas.
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