En la capital cayó un sujeto que actuaba como ‘lobo solitario’ y que se ganó el nombre del hacker de los ‘mil nombres’ al suplantar y robar la pensión de adultos mayores. Para su captura fue fundamental un paso en falso que dio al comprar unos zapatos.
Así operaba este ‘lobo solitario’
Según contó un investigador del Centro Cibernético de la Dijín, el caso comenzó tras varios reportes ciudadanos radicados en la Fiscalía General de la Nación y en el CAI Virtual, donde se alertaba que adultos mayores estaban perdiendo el dinero de sus pensiones sin explicación. Detrás de ese patrón estaba un solo hombre que trabajaba desde su casa y que, durante meses, logró burlar sistemas bancarios y validaciones biométricas.

El delincuente obtenía los datos personales de sus víctimas mediante ingeniería social y aprovechaba su empleo en una tienda para acceder a bases de clientes. Con esa información creaba o manipulaba productos financieros a nombre de las personas afectadas y falsificaba cédulas con su propia foto para superar los filtros de seguridad. Después entraba a los portales de pensiones (que muchas víctimas de avanzada edad ni siquiera utilizaban), cambiaba las cuentas de destino y desviaba el dinero hacia productos creados por él mismo. Finalmente retiraba todo el monto de manera individual.
Cada caso podía tomarle hasta seis meses de preparación. Operaba solo, sin cómplices, y únicamente con un computador y una impresora desde su vivienda.
A medida que avanzaban las denuncias, los investigadores empezaron a identificar patrones. La articulación entre la Policía de Bogotá, entidades financieras y compañías de telecomunicaciones permitió avanzar en la identificación del responsable. Se realizaron análisis de bases de datos, cotejos morfológicos, revisiones de portales bancarios e interceptaciones de comunicaciones. En varias llamadas, el hombre llegó a hacerse pasar por más de diez identidades, lo que confirmaba su capacidad para manipular información y suplantar a las víctimas.

El paso en falso de este ‘lobo solitario’ se dio cuando compró unos zapatos y dejó registrada la dirección de entrega. Ese dato, sumado a la línea telefónica que usaba para las validaciones bancarias, permitió ubicar su residencia. En el allanamiento se incautaron 39 cédulas falsas, 24 tarjetas, computadores, discos duros y abundante información digital utilizada para vaciar las cuentas de los adultos mayores.
Hoy, el hacker de los ‘mil nombres’ permanece recluido en una cárcel. El investigador que lideró el caso aseguró que siente tranquilidad al haber logrado justicia para las víctimas, y reiteró la importancia de denunciar a tiempo este tipo de fraudes, especialmente en una población que suele ser más vulnerable.
La Policía recordó que el CAI Virtual está disponible las 24 horas para reportar cualquier sospecha de estafa digital. Además, hizo un llamado a la ciudadanía para que evite publicar información personal en redes y revise con frecuencia sus productos financieros.
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