En un proceso que avanza en los estrados judiciales, las autoridades judicializaron a un hombre señalado de planear un robo que terminó trágicamente en el crimen de un estadounidense en el departamento de Boyacá.
El caso se presentó en el municipio Villa de Leyva a inicios de 2025, y dio un giro definitivo con la vinculación de Carlos Alberto Sánchez Jiménez a la investigación. Según el expediente, este individuo participó en las reuniones previas para coordinar el asalto a la vivienda del extranjero, al igual que fue quien suministró los elementos necesarios para someterlo y facilitar el desenlace fatal.
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Un intento de hurto que terminó en crimen en Villa de Leyva
El trágico suceso tuvo lugar el 2 de febrero de 2025 en el barrio Los Ángeles del municipio boyacense. La víctima, identificada como Martín George Paige, era un exintegrante de la Marina de los Estados Unidos que residía en la zona.
Las indagaciones permitieron establecer que Sánchez Jiménez se habría reunido con otras dos personas para trazar la hoja de ruta del ataque, definiendo los puntos de entrada a la residencia y el método para neutralizar a Paige.
Para asegurar el éxito del asalto, Sánchez Jiménez proporcionó cuerdas y otros artículos con los cuales planeaban someter al exmarine. Sin embargo, el ensañamiento fue más allá de la fuerza física; los reportes técnicos de Medicina Legal revelaron un componente macabro en el ataque: a la víctima le fueron suministrados opioides para inducirle un estado de inconsciencia, reduciendo cualquier posibilidad de defensa. Finalmente, el informe forense certificó que la causa del deceso fue una asfixia mecánica.

El móvil principal del ataque, según la Fiscalía General de la Nación, era el despojo de pertenencias de lujo que Paige poseía en su domicilio. Los asaltantes se centraron específicamente en artículos de joyería de alto valor que el extranjero atesoraba. Entre los elementos sustraídos se encuentran dos anillos cuyo avalúo supera los 25.000 dólares (más de 90 millones de pesos colombianos) y una manilla de plata valorada en más de 600 dólares (más de 2 millones de pesos colombianos), además de otros objetos personales.
Este botín fue el detonante de una investigación que rastreó los movimientos de los sospechosos tras el crimen. La evidencia presentada por un fiscal de la Seccional Boyacá fue tan contundente que Carlos Alberto Sánchez Jiménez decidió no prolongar el proceso y aceptó los cargos por homicidio agravado y hurto calificado agravado que le fueron imputados. Su confesión se suma a un rompecabezas judicial que ya ha dejado a otros responsables tras las rejas.
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Justicia para el exmarine estadounidense
Hasta la fecha, el ente acusador ha logrado vincular formalmente a tres personas por este asalto y posterior homicidio. La red delictiva involucraba incluso lazos familiares, pues entre los ya condenados se encuentra Jesús Alberto Ramírez Machado, hijastro de Sánchez Jiménez, quien junto a Eduardo Moisés Machado González recibió una sentencia de 25 años de prisión mediante un preacuerdo con la justicia.
Pese a estos avances, el caso no está cerrado del todo. Las autoridades mantienen el rastro de una mujer que también habría participado activamente en el evento delictivo y que, actualmente, se encuentra prófuga. Contra ella se ha emitido una notificación roja de Interpol, con el fin de que responda ante los tribunales colombianos por su presunta coautoría en la muerte de Martín George Paige.
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