El periodismo en Colombia enfrenta en estos días un momento de introspección profunda tras la publicación del primer informe que revela la magnitud del acoso dentro de las redacciones.
Recordemos que todo esto habría tenido su “boom” tras el auge de las denuncias en Noticias Caracol, donde la empresa activó protocolos frente a quejas contra figuras como Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, lo que terminó convirtiéndose en el punto de inflexión para una segunda ola del movimiento ‘Me Too’ en el país. Bajo el nombre de “Yo Te Creo Colega”, un grupo de periodistas liderado por Juanita Gómez, Paula Bolívar y Mónica Rodríguez, entre otras, ha sistematizado más de 250 testimonios que exponen una estructura de poder diseñada para el silencio y la normalización del abuso.
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Un informe que revela patrones de impunidad y poder
El documento presentado por el movimiento no se limita a casos aislados; por el contrario, concluye que existe una práctica sistemática donde el acoso sexual y laboral se entrelazan.
El análisis del universo de denuncias arroja cifras sobre dónde se concentra esta problemática: el 80% de los testimonios provienen de la televisión, el 15% de medios impresos y el 5% restante de radio y plataformas digitales.

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Los relatos describen un patrón que inicia con halagos profesionales para luego escalar a presiones que condicionan la estabilidad laboral. Según el informe, es común el uso de oportunidades de crecimiento como mecanismo de chantaje. “No me di cuenta en qué momento los halagos se convirtieron en presión“, relata una de las víctimas, resumiendo un sentimiento de confusión que muchas compartieron al ver cómo sus carreras dependían de aceptar acercamientos no consentidos o comentarios invasivos sobre su vida privada.
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Testimonios de acoso
Entre los casos más crudos que sustentan el informe, destacan las experiencias de periodistas con amplia trayectoria que hoy deciden hablar. Catalina Botero recordó un episodio de su adolescencia con un fotógrafo en Medellín que hoy está en prisión, y cómo años después, en el ámbito profesional, enfrentó el hostigamiento de una “vaca sagrada” del periodismo que le enviaba mensajes de contenido sexual. “El miedo, esa vez, también fue más grande que yo”, confiesa Botero al explicar por qué no denunció en su momento ante la falta de garantías institucionales.
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Por su parte, Juanita Gómez relató un incidente ocurrido en 2015 durante un cubrimiento deportivo en Chile. En un ascensor, un colega intentó besarla a la fuerza. Gómez reflexiona sobre cómo el sistema enseña a las mujeres a minimizar estos hechos:
“Evocar el momento todavía me cuesta… revivir lo que nunca denuncié me sigue doliendo. El intento de acercamiento no fue sutil, sino muy directo e inesperado. De la manera más cruel posible aprendí a justificar, después a minimizar, aprendí a adaptarme para avanzar porque en mi cabeza se me hacía imposible cuestionar una ‘vaca sagrada'”.

La respuesta institucional frente al acoso laboral y sexual
La investigación también pone la lupa sobre la respuesta de los medios de comunicación. En muchos de los relatos, la reacción de las empresas fue la indiferencia o la revictimización. “Denunciar era peor que callar”, es una de las frases que se repite en el documento, señalando que, en ocasiones, la solución de las directivas era trasladar a la víctima de área en lugar de sancionar al agresor.
Lina Tobón, otra de las voces líderes, relató cómo tras rechazar los tocamientos de un presentador de mayor jerarquía, comenzó a sufrir una persecución laboral sistemática que invalidaba su trabajo de años. Su decisión, al igual que la de muchas otras, fue la renuncia silenciosa. Hoy, el movimiento busca que ese silencio termine. Juanita Gómez fue enfática al respecto tras conocerse que el Ministerio del Trabajo ya tiene en su poder cerca de 200 de estos casos: “Lo más duro de esto no es escuchar las historias, sino saber que pasaron durante años y nadie hizo nada”.
Para ver el informe completo, con detalles de testimonios y las exigencias para estandarizar la prevención, atención y sanción del acoso sexual en el país, click aquí.
MinTrabajo documentó 200 casos
A este panorama se suma un componente institucional que refuerza y dimensiona lo expuesto por las periodistas. De manera paralela a la recolección de testimonios, el Ministerio de Trabajo realizó visitas de inspección entre marzo y abril a seis de las principales casas periodísticas del país, lo que permitió consolidar un registro cuantitativo de la problemática.
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El resultado: cerca de 200 casos documentados de presunto acoso, con una clara predominancia del acoso laboral (142 reportes) frente al acoso sexual (58), una proporción que sugiere que muchas de estas conductas no operan de forma aislada, sino entrelazadas en relaciones jerárquicas de presión, control y abuso de poder.
Las cifras también permiten ubicar dónde se concentran estas dinámicas. Caracol Televisión encabeza el número de reportes con 78 casos, seguido por RCN Televisión con 52. Más atrás aparecen Red+ Noticias con 24 registros, RTVC Sistema de Medios Públicos con 20, Canal Capital con 16 y Canal 13 con 10. Esta distribución refuerza la hipótesis de que los entornos con mayores niveles de visibilidad y competencia interna pueden propiciar escenarios donde los límites laborales se desdibujan.
En los próximos días @MintrabajoCol, estará realizando nuevas inspecciones en otros medios de comunicación. pic.twitter.com/vbT02NaoPb
— Juanita Gómez L. (@JuanitaGomezL) May 4, 2026
Parte de los casos provienen de reportes canalizados a través de herramientas como códigos QR habilitados para denuncias, mientras que otros fueron identificados directamente en las inspecciones realizadas en las empresas.
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Sin embargo, el propio Ministerio acalró en delimitar el alcance de estos resultados, pues las inspecciones no constituyen fallos judiciales ni determinan responsabilidades individuales, sino que buscan verificar condiciones laborales, activar medidas preventivas y remitir posibles irregularidades a las autoridades competentes.
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