El boom del uso —y también del abuso— de la inteligencia artificial (IA) tiene con los pelos de punta a los expertos en tecnología digital. Y no es para menos: la IA está diseñada para almacenar y procesar grandes cantidades de datos a velocidades monstruosas, lo que la convierte en un arma de doble filo.
Y no, no se trata necesariamente de una falla de seguridad o de un ataque cibernético. El riesgo muchas veces está en el uso imprudente que se le da a esta herramienta, que está lejos de ser un simple juguete.
En Colombia, el Centro Cibernético Policial reportó 77.866 denuncias por delitos informáticos en 2024. Cuando se pierde el control de la información personal, las consecuencias se sienten de inmediato: suplantaciones, accesos comprometidos, fraudes y un efecto dominó difícil de frenar. Por eso, la consultora IFX le contó a Q’HUBO cinco estrategias clave para reducir este riesgo.
Mejor lo conocido
Existen páginas que simulan ser herramientas reconocidas con el fin de capturar información. Hace unos años se disfrazaban con “WhatsApp de colores”; hoy aparecen como supuestas “IA gratis”.
La primera capa de protección es elegir plataformas confiables, como ChatGPT, Gemini o Grok. También hay que desconfiar de “copias” o enlaces sospechosos que llegan por mensajes.
Si algo parece demasiado fácil, demasiado “gratis” o demasiado urgente, lo mejor es parar y verificar.

Ayuda, no suplente
La IA puede apoyar tareas y reducir el margen de error en procesos que pueden ejecutarse más rápido con ayuda tecnológica. Sin embargo, no sustituye lo básico: pensar antes de hacer clic, revisar a dónde se está ingresando y mantener disciplina digital.
Jaime Pérez, vicepresidente de Inteligencia Artificial de IFX, insiste en que la IA es una herramienta, no un reemplazo. Cuando se usa como piloto automático, se abren ventanas al error humano, que sigue siendo el blanco principal de los cibercriminales.
Señales de alerta
La seguridad no es solo un asunto individual. Pérez recomienda formar un pequeño grupo —familia, amigos o equipo de trabajo— para compartir alertas sobre intentos de fraude, mensajes sospechosos, llamadas extrañas o páginas falsas. Esa conversación puede evitar que otros caigan en la misma trampa y ayuda a detectar vulneraciones a tiempo.
“Hay que volverse experto en cómo se le pregunta a la inteligencia artificial para evitar fugas de datos”, destaca.
- No se pierda de: Capturan en Tunjuelito a un hombre con un arma y una cocina portátil para fabricar tusi
Tener el control
Como cualquier desarrollo tecnológico, la IA puede ser muy acertada, pero no tiene la última palabra. Una forma concreta de proteger los datos es usarla como apoyo para entender una situación, pero verificar antes de actuar: confirmar la fuente, revisar el remitente, desconfiar de instrucciones apresuradas y no tomar decisiones sensibles solo porque un chat lo sugirió.
Muchas veces el punto de quiebre no es una falla técnica, sino una acción cotidiana: abrir un enlace sin revisarlo o confiar en una respuesta sin validarla.
- Le puede interesar: Explosión en un edificio de Chapinero dejó a una persona herida
Pilas con sus datos
“No pegar información confidencial en chats de IA” es la recomendación directa de Jaime Pérez para no exponer datos personales.
El mensaje es claro: no compartir contraseñas, números de documento, información bancaria, direcciones, códigos ni ningún dato que, si se filtra, pueda causar daño.
“Sin rodeos: aunque existan barreras de seguridad, cualquier proveedor puede ser vulnerado. La mejor protección es no exponer lo que no se puede recuperar”, concluye.
Elija a Q’HUBO Bogotá como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí
¿Qué tal le pareció este contenido?
¡Haga clic en una estrella para puntuar!
Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0
Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sea el primero en puntuar este contenido.