Tras un proceso investigativo que se extendió por cuatro meses, las autoridades confirmaron que desarticulan en Soacha, Cundinamarca, a la banda ‘Los Z’ dedicada a la extorsión y microtráfico, un grupo delincuencial que mantenía azotados a los propietarios de parqueaderos y comerciantes locales.
Durante las diligencias de registro y allanamiento, se logró la captura en flagrancia de seis integrantes de la organización, entre los cuales se encuentran tres ciudadanos extranjeros. El operativo no solo permitió desmantelar la estructura logística de la banda, sino que también sacó de circulación un peligroso arsenal que incluía explosivos de alto poder.
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Perfiles criminales con control del microtráfico
La investigación, realizada en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, permitió identificar los roles específicos de los cabecillas de esta estructura. Entre los detenidos destaca alias “Robert”, quien según el expediente judicial, fungía como el coordinador de los hurtos y el tráfico de estupefacientes. Este individuo utilizaba una línea de transporte informal como fachada para movilizarse por el municipio y realizar los cobros extorsivos sin levantar sospechas de las patrullas del cuadrante.

Por otro lado, las autoridades identificaron a alias “Goku”, un sujeto señalado como el brazo armado de la organización. Su rol consistía en perpetrar homicidios selectivos y causar lesiones personales para consolidar el dominio territorial de “Los Z” frente a otras bandas rivales. La sevicia de sus acciones estaba dirigida principalmente a asegurar que la comercialización de estupefacientes en las comunas intervenidas no tuviera competencia alguna.
Un arsenal de guerra y explosivos en Soacha
El material incautado durante los allanamientos evidencia la peligrosidad de esta red. Los uniformados hallaron 5.476 gramos de diversas drogas, herramientas especializadas para la dosificación de sustancias, teléfonos celulares y cuatro armas de fuego. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los peritos en explosivos fue el hallazgo de una barra de INDUGEL, un explosivo de alto poder destructivo, y una arma traumática que había sido modificada para disparar munición real.

Además del armamento, la Policía inmovilizó dos motocicletas que eran utilizadas para realizar las rondas de intimidación en los parqueaderos. En estos lugares, la banda exigía sumas millonarias a los empleados y dueños bajo la amenaza de atentar contra su integridad física o la infraestructura de los locales si no se cumplía con las cuotas de la extorsión.
Tras la legalización de las capturas, un juez de control de garantías evaluó el material probatorio presentado por la Fiscalía. Como resultado, cuatro de los implicados fueron enviados directamente a centros carcelarios con medida de aseguramiento, mientras que otro recibió detención domiciliaria. Los delitos imputados incluyen tráfico, fabricación y porte de estupefacientes, así como fabricación y porte de armas de fuego y explosivos.
La alcaldía de Soacha y la Policía Nacional reafirmaron que no habrá tregua para las bandas que pretendan afectar la convivencia en el municipio.
Asimismo, reiteraron la invitación a la comunidad para que siga utilizando las líneas de denuncia 123 y la línea 165 del GAULA, asegurando que el anonimato y la eficacia institucional son las mejores herramientas para erradicar definitivamente estas estructuras que viven de la extorsión.
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