Hace tres meses, Lorena Rodríguez se sometió a una novedosa cirugía para tratar un delicado diagnóstico de depresión y ansiedad severas. Es la primera vez que en Colombia se realiza este procedimiento quirúrgico para atender una condición psicológica.
El “milagro”, que le devolvió algo de tranquilidad y una vida más estable a esta mujer de 34 años, oriunda de Garagoa (Boyacá), fue llevado a cabo por el equipo médico liderado por el neurocirujano William Ómar Contreras, en el Hospital Internacional de Colombia, en Bucaramanga (Santander).
De la pesadilla al placer
Desde los 17 años, Lorena fue diagnosticada con ansiedad y depresión. “Hoy tengo 34. Pasé por muchas terapias psicológicas, psiquiátricas, con fármacos tradicionales, terapias alternativas e incluso espirituales. La depresión no es un asunto de creencias o actitud, es un desequilibrio del cerebro. (…) Hoy en día estoy reconectando conmigo misma, no me siento disimulando, estoy recuperando mi energía y mis metas. Aunque hay días difíciles, ya no me siento atrapada”, contó en entrevista con La FM.

Conexiones restauradas
La intervención consistió en la instalación de un sistema de circuitos, cada uno con un puente de electrodos del tamaño de un grano de arroz, conectados a una batería ubicada a la altura del pecho.
El circuito, regulado por un chip, envía impulsos eléctricos a las regiones del cerebro donde se identificaron fallas en las conexiones neuronales.
“La batería de Lorena dura 25 años. Cuando se agote, se reemplaza, pero los electrodos quedarán de por vida”, explicó el neurocirujano William Contreras.

Varias novedades de la cirugía
“Es una cirugía en la que no se mutila ninguna parte del cerebro, sino que se modulan circuitos a través de corrientes eléctricas”, explicó Contreras.
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Aunque este procedimiento se ha venido desarrollando desde hace 20 años, esta es la primera vez que se crea una ‘huella digital’ del cerebro de un paciente, en este caso de Lorena, utilizando resonancia funcional, conectómica y tractografía. “En una intervención tradicional se colocan dos electrodos; en este caso, se colocaron cuatro”, precisó el médico.
Con los ojos bien abiertos
Los doctores Paula Millán y Juan Esteban Rosales hicieron parte del equipo que intervino quirúrgicamente a la joven boyacense. Junto a otros especialistas en neurología, psiquiatría, neuropsicología, epidemiología y electrofisiología, su tarea fue mantener a Lorena despierta durante las seis horas que duró el procedimiento.
Durante ese tiempo, ella participó en conversaciones, juegos y ejercicios diseñados para mapear sus emociones y determinar los puntos exactos donde instalar el sistema, así como la intensidad adecuada de estimulación.

Un procedimiento excepcional
El doctor Contreras advierte que la depresión es una enfermedad incurable, pero que con este tipo de intervención se puede mejorar notablemente la calidad de vida, reduciendo la frecuencia de los episodios depresivos entre un 80 % y un 90 %, con resultados esperados en dos años. En el caso de Lorena, ya se estima un avance del 50 %.
Sin embargo, el neurocirujano aclara que se trata de un “procedimiento excepcional”, que solo puede realizarse tras agotar todas las opciones terapéuticas. Además, debe ser aprobado por un comité de ética. Entre los requisitos, el paciente debe llevar más de dos años con la condición y no presentar ideas suicidas persistentes.
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