En un movimiento que ha generado sorpresa y desconcierto en la comunidad internacional, y que redefine por completo el tablero político venezolano, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez ha sido designada como presidenta encargada de Venezuela. La decisión, avalada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y respaldada por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la posiciona como la figura de poder en el país tras la captura de Nicolás Maduro.
Este nombramiento descarta, al menos en el corto plazo, la llegada al poder de la líder opositora María Corina Machado, a pesar de su reciente llamado a “tomar el poder” y ser reconocida como la cabeza de la transición democrática.
Una designación “excepcional” para garantizar la gobernabilidad
La decisión fue anunciada por el TSJ en la noche del sábado, argumentando una situación “excepcional, atípica y de fuerza mayor no prevista literalmente en la Constitución”, refiriéndose a la captura de Maduro, que calificaron de “secuestro”. El objetivo, según el alto tribunal, es garantizar la “continuidad administrativa del Estado” sin definir por ahora si la ausencia de Maduro es temporal o absoluta.
Inmediatamente, la cúpula militar, en voz del ministro de Defensa Vladimir Padrino López, expresó su respaldo a Rodríguez para asegurar la “gobernabilidad”, aunque insistió en que consideran a Maduro como el “líder constitucional” y exigieron su liberación.
A pesar de asumir el cargo, la propia Delcy Rodríguez ha mantenido la misma línea, exigiendo la “liberación inmediata” de Maduro y Cilia Flores, y asegurando que él sigue siendo el presidente legítimo.

EE. UU. valida a Rodríguez y descarta a Machado por ahora
La postura más sorprendente ha llegado desde Washington. Lejos de desconocer a Rodríguez, la administración de Donald Trump ha validado su rol como interlocutora. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos trabajará con la actual cúpula venezolana “si toma las decisiones adecuadas” y confirmó que mantiene contacto con ella.
Al mismo tiempo, Rubio descartó a María Corina Machado como una opción viable para liderar el país en este momento. “María Corina Machado es fantástica, la conozco desde hace años (…), pero aquí estamos lidiando con una realidad. (…) La gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, explicó.

Según Rubio, los objetivos inmediatos de EE. UU. son “salvaguardar los intereses nacionales” de su país, lo que incluye detener el narcotráfico, erradicar la presencia de Irán y Hezbolá, y permitir la inversión de sus compañías petroleras. Afirmó que hablar de elecciones en Venezuela “es prematuro en este momento” y que la prioridad son las próximas “dos o tres semanas, dos o tres meses”.
Esta postura deja claro que, a pesar de la caída de Maduro, el camino hacia la democracia liderada por la oposición tradicional no es la ruta inmediata que contempla Estados Unidos, que ha optado por una transición controlada y pragmática con la estructura de poder chavista que permanece en el país.
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