Familiares, amigos y defensores de los animales despidieron el 2 de octubre a Jonnatan Andrés Chandillo Huila, un líder animalista de 30 años que dedicó su vida a los que no tienen voz. Tras permanecer 15 días en una UCI debido a una enfermedad, su corazón dejó de latir, pero su huella quedó marcada en las calles de Ciudad Bolívar, en los hogares de cientos de perros y gatos rescatados y en la memoria de quienes lo conocieron.
Una historia de amor: así fue la entrega de Jonnatan por los animales
Nacido en Cajibío (Cauca), y radicado desde los 13 años en Bogotá, Jonnatan encontró su propósito muy temprano. Su padre, don Omar, recuerda que, siendo adolescente, en el barrio El Paraíso de Ciudad Bolívar, escondía en su casa perritos callejeros para que no pasaran frío por las noches.
Con remedios caseros curó al primero que llegó a sus manos. “Tenía muchas quemaduras en el lomo y Jonnatan lo sanó con ungüentos que él mismo preparaba. Desde ahí todos dijimos que estaba destinado a ser veterinario”, contó con orgullo.

Ese amor inquebrantable lo llevó a crear hace más de 12 años la Fundación Corazón Canino, un refugio nacido de la solidaridad y el esfuerzo familiar. Primero pagó arriendo para albergar a sus rescatados, hasta que con el tiempo lograron conseguir un lote en el barrio Paraíso, donde llegó a tener más de 160 perros y 60 gatos. Actualmente, permanecen en el lugar alrededor de 50 caninos y una docena de felinos, bajo el cuidado de personas cercanas que continuarán con la labor.
“Él nos enseñó que los animales merecen dignidad, y vamos a seguir con ese legado”, aseguró don Omar.
El trabajo de Jonnatan trascendió su barrio y se convirtió en inspiración para cientos de voluntarios. El joven enfrentó críticas y señalamientos en las últimas semanas; su padre insiste en que esos ataques afectaron su salud emocional. Sin embargo, el reconocimiento de la comunidad animalista fue mayor.
“Durante estos años no escuché algo malo de mi hijo, solo gratitud por lo que hacía”, recordó con la voz entrecortada.

En redes sociales, los mensajes de despedida se multiplicaron. “Hoy partió uno de los hombres más extraordinarios que he conocido. Fue el hombre de los casos imposibles, el que siempre luchó hasta el final por cada vida, por dar amor y dignidad”, escribió Mónica Machado, una de sus amigas.
“Gracias por haber sido parte de nuestra vida y por enseñarnos tanto sobre el amor verdadero hacia los animales”, recordó Julián Rodríguez, otro cercano.
Las exequias se llevarán a cabo hoy en la parroquia de Cajibío (Cauca), su tierra natal, donde descansará. Allí quedará la promesa de que su causa no morirá.
“Mi hijo dejó una familia enorme: todos aquellos que siguen su misión”, afirmó don Omar, quien junto a su esposa continuará al frente de la fundación para mantener vivo el legado de su hijo.
La partida de Jonnatan deja un vacío profundo, pero también un llamado a no abandonar lo que él comenzó. En tiempos donde la indiferencia parece reinar, su vida demuestra que el amor y la compasión pueden ser el primer paso para dar un hogar a un peludito.
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