Este sábado 1 de marzo, Érika Yanira Morales, una joven de 20 años, falleció luego de acogerse al derecho a la eutanasia, tras quedar cuadripléjica debido a un violento ataque en una discoteca de Pasto, Nariño. Su caso conmovió al país cuando su familia hizo pública su decisión de morir dignamente.
La vida de Érika y su familia cambió radicalmente. Durante una salida a una discoteca, la joven fue agredida por dos mujeres que le propinaron botellazos en la cabeza. El ataque la dejó en coma inducido y, al despertar, había perdido completamente la movilidad y la respiración autónoma. Desde entonces, dependía de ventilación mecánica y de la ayuda constante de su madre, su hermana y personal de salud.
Tatiana Morales, hermana de la joven, relató que ella se comunicaba a través del abecedario. La familia le dictaba las letras y ella movía la cabeza cuando llegaban a la letra correcta, formando así las palabras.
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La petición de morir con dignidad
En una carta dictada mediante este método, Yanira expresó su deseo de acogerse a la eutanasia. “Escuchen mis palabras y espero me entiendan. En primer lugar, es muy difícil para mí y para mi familia, ya que prácticamente vivo por la ventilación mecánica y eso me parece injusto, porque para mí no es vida, es solo una vida artificial. La verdad estoy cansada de depender de todos y lo más duro es que estoy consciente y me doy cuenta de absolutamente todo. Aparentemente, me ven bien, pero no es así, realmente no me siento bien. No sean egoístas, realmente me siento cansada en serio, no doy más. Es más, la psicóloga ya habló conmigo y está de acuerdo con la decisión que tomé, porque la verdad, ¿para qué tener a una persona tan joven como yo sufriendo?”.

Su familia, aunque devastada, decidió apoyarla en su decisión. “Hoy prefiero mil veces llorarla en una tumba que verla sufrir más”, afirmó Tatiana.
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El deterioro de su salud
Con el tiempo, la salud de Érika se fue deteriorando. Sufría de una úlcera en grado 5, no toleraba la alimentación y estaba extremadamente delgada y cansada. La situación se agravó cuando cambió de IPS y dejó de recibir la misma atención médica que antes. “Hoy mi mamá es quien cuida a mi hermana. Hay auxiliares que no tienen la vocación ni la paciencia”, denunció Tatiana.
Finalmente, el deseo de Yanira fue escuchado y se le permitió partir con dignidad, cerrando un capítulo de profundo dolor para su familia, pero también dejando un mensaje de amor y empatía. “Nos pidió hacer esto viral para que nos ayuden. Me dijo que era una prueba de amor. No queremos verla sufrir más. Es algo que no vamos a superar, pero Dios nos dará la fortaleza”, concluyó su hermana.
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