Contó detalles sobre el homicidio de Rodrigo Lara Bonilla
En entrevista con Semana, el excapo del cartel de Medellín, Carlos Lehder, volvió a darle la cara al país y a contar su versión de varios episodios criminales desatados por él y Pablo Escobar con su imperio narcotraficante.
Tras haber pasado buena parte de su vida en las condiciones extremas de una cárcel gringa y con 75 años encima, Lehder asegura que es pobre y que a través de la promoción de su libro ‘Vida y muerte del cartel de Medellín’ busca la forma subsistir y contar la verdad.
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Noriega: su ventana para una rebaja
En lo dicho a Semana, un episodio que conecta el pasado y el presente es la rebaja a su condena, ya que Lehder fue condenado a cadena perpetua más 135 años: “El Gobierno de Estados Unidos, en 1989, invadió a Panamá y arrestó al dictador Manuel Antonio Noriega. Él tenía cargos criminales de conspiración junto con el cartel de Medellín por tráfico de cocaína. El Gobierno americano me propuso que testificara en el juicio contra el general Noriega y, a cambio, me daban inmunidad total. Tenía que confesar y me darían mi libertad.

Entonces firmé acuerdos con el Gobierno Americano y testifiqué contra el general Noriega. Mi declaración duró cinco días y me convertí en el testigo estrella, según la Fiscalía. El Gobierno, a discreción de ellos, me rebajó la condena a 55 años, de los cuales debía hacer físicamente el 60%, 33 años. Eso fue lo que me dio mi libertad”, dijo
Lehder, quien además contó un episodio del papel de ese país por la persecución a los narcos. “Como el presidente Betancur decretó un estado de sitio, muchos huyeron. Jorge Ochoa se fue para Panamá; Gonzalo Rodríguez Gacha, igualmente. Gilberto Rodríguez Orejuela cogió para el mismo destino, pero yo no confiaba mucho en el general Noriega y me fui a Nicaragua. Al mes y 20 días vino una asistente del exministro nicaragüense Tomás Borge y me preguntó: “¿Usted tiene algún problema con Pablo Escobar?”, aseguró.
Vendido por Escobar
El capo amigo de Escobar (arriba juntos) señaló que el Cartel de Medellín conglomeró a miles de narcos que llevaron la producción y exportación de droga a otro nivel: “Yo era un especialista en transportar toneladas de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos para el cartel. Era mi misión, mi pasión, mi error. Y era exitoso en llevar la cocaína por mar y aire hacia Estados Unidos. No tuve nada que ver con la violencia, no he matado absolutamente a nadie”, dijo Carlos

Además habló de su caída: “Después de que me extraditaron, Pablo me entregó, lanzó una guerra contra el Estado. Él, en 1986, mató casi a todos los que éramos del cartel. Asesinó a Alonso Cárdenas, que era del cartel de Medellín, mató a Rodrigo Murillo, a Pablo Correa y a Rafico. Éramos más o menos nueve o diez jefes”, narró Carlos.
Sobre la cárcel dijo: “me pusieron en una penitenciaría de máxima seguridad, encerrado las 24 horas del día para siempre. Ese fue el tratamiento que me dieron durante cuatro años (…) Me trasladaron a varias prisiones, el sistema es que cada cinco años me movían de cárcel. En algunas tuve un poco de acceso al aire libre, pero en otras no. Logré sobrevivir esos 33 años, día a día, en cada prisión”, contó el excapo.
Escobar mostró los dientes
“Pablo no era alguien al que uno le fuera, simplemente, a reclamar algo. Él se convirtió en un monstruo, en un terrorista, y causó un desastre imperdonable en Colombia contra el Gobierno. Pablo no le tenía miedo absolutamente a nadie, excepto a ser extraditado”, aseguró Lehder sobre el homicidio del ministro del Interior de la época, Rodrigo Lara Bonilla .

“Yo, discretamente, le pregunté: ‘¿Por qué no me avisó?’. Y él me dijo: ‘No, lo lamento mucho, fue un arrebato que yo tuve’. Él, según contó, llamó a su gente, al Chopo, a la Yuca, a varios, y les prometió una casa a cada uno si iban hasta Bogotá y mataban al ministro Lara Bonilla (…) no estaba protegido. No llevaba ni siquiera un carro blindado y eso facilitó su muerte. Pablo me dijo que él había mandado a esa gente a matar al ministro porque lo tenía muy enfurecido, y cuando él se enfurecía, mordía (…) Jorge Ochoa, Alonso Cárdenas y yo no tuvimos nada que ver. Fue una cuestión estrictamente de Pablo Escobar y de su combo de pistoleros. Él fue el autor de ese asesinato. Años después, aparentemente, él confesó eso”.
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