Ataques contra el INPEC ¿coincidencia o acción coordinada?
En menos de una semana, varios guardias del INPEC fueron atacados en distintas ciudades del país, dejando muertos y heridos. La rapidez y similitud de los hechos hace preguntarse si se trata de incidentes aislados o de una acción coordinada desde el interior de las cárceles.
Foto: Instagram @inpec_colombiaoficial
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La reciente escalada de violencia contra el personal penitenciario disparó las alarmas en el país, pues, al parecer el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) se encuentra en el ojo del huracán tras una racha de ataques sicariales que hacen plantear la inquietante pregunta de si estos ataques se tratan de una coincidencia de hechos criminales aislados o de una acción coordinada de represalia desde las estructuras delincuenciales.

Durante la última semana, entre el 3 y el 5 de octubre, el país fue testigo de una ola de atentados que cobraron la vida de al menos dos guardias y dejaron varios heridos en distintas ciudades.

Ataques sicariales contra el INPEC: un patrón de la violencia

Ataques contra el INPEC ¿coincidencia o acción coordinada? En menos de una semana, varios guardias del INPEC fueron atacados en distintas ciudades del país, dejando muertos y heridos. La rapidez y similitud de los hechos hace preguntarse si se trata de incidentes aislados o de una acción coordinada desde el interior de las cárceles.
Foto: Colprensa

Los hechos, que se concentraron en menos de 72 horas, ocurrieron en cuatro ciudades del país, una pista que puede sugerir un modus operandi. La jornada más crítica se vivió en Bogotá el 3 de octubre de 2025, cuando un guardia del INPEC fue asesinado y otros tres resultaron heridos tras un ataque a las afueras de la cárcel La Modelo. Cámaras de seguridad captaron a sicarios movilizándose en motocicleta para disparar contra los funcionarios que salían de su turno. En paralelo, ese mismo día se reportó otro atentado en Palmira (Valle del Cauca) con saldo de un guardia muerto y varios heridos.

La ofensiva continuó. El 4 de octubre, en Armenia (Quindío), un dragoneante fue atacado a balazos, aunque logró resultar ileso.

La situación se agravó al día siguiente, 5 de octubre, cuando se reportó un nuevo ataque a otro guardia en la misma ciudad, y se sumó un atentado frustrado en Bellavista, Bello (Área Metropolitana de Medellín), donde un dragoneante del INPEC sobrevivió milagrosamente al intento de homicidio de un sicario en moto.

El director del INPEC, Daniel Fernando Gutiérrez, expresó públicamente que se han acordado varias medidas para proteger a los funcionarios y castigar a quienes cometen este tipo de actos, incluso ofreciendo recompensas de hasta 50 millones de pesos por información que permita identificar a los responsables.

¿Una acción coordinada o retaliación por control interno?

Para comprender la naturaleza de esta racha de ataques, Q’HUBO Bogotá consultó a Juan Falkonerth, analista y consultor político, quien examinó la situación penitenciaria y los posibles responsables.

¿Por qué razón se estaría presentando esta serie de atentados contra funcionarios del INPEC en tan corto tiempo?

Según Falkonerth, “todo parece indicar que detrás de estos hechos estarían bandas criminales que, a pesar de estar privadas de la libertad, siguen ostentando poder, incluso desde el interior de los centros penitenciarios. Esta realidad no solo dificulta las acciones de la fuerza pública, sino que también convierte a los funcionarios del INPEC en blancos vulnerables. Los móviles pueden ser diversos: retaliación por decisiones institucionales que afectan sus intereses, estrategias de intimidación para preservar su dominio interno, o incluso venganzas selectivas. Sea cual sea la motivación, estamos ante una situación profundamente grave que debe ser enfrentada con urgencia”.

Los atentados ocurridos en Bogotá, Palmira y Armenia, ¿podrían tratarse de una acción coordinada o de hechos aislados con causas similares?

“Resulta difícil pensar que se trata de hechos aislados, sobre todo si se tiene en cuenta el patrón recurrente en el modus operandi de los casos recientes. Las bandas criminales no solo operan con lógicas similares, sino que muchas veces están interconectadas, se comunican entre sí y coordinan acciones conjuntas. Las cárceles, lejos de ser espacios de rehabilitación, se han convertido en sedes satélite de sus operaciones delictivas, lo que agrava un problema estructural que lleva años sin resolverse”.

¿Qué estructuras criminales podrían estar detrás de estos hechos y qué tipo de decisiones penitenciarias los habrían motivado?

“Ya se ha dado respuesta a este punto, pero vale reiterar que el Estado no puede seguir permitiendo que sus centros penitenciarios funcionen como plataformas criminales. La institucionalidad debe reaccionar de forma decidida y coordinada”.

¿Qué estructuras criminales podrían estar detrás de estos hechos?

“Aún es prematuro señalar a una banda en específico como responsable de estos hechos, pero es deber de las autoridades esclarecer con prontitud quiénes están detrás. Cada día que pasa sin respuestas, el personal del INPEC queda más expuesto y en riesgo. No podemos olvidar que, hasta hoy, muchos de ellos siguen sin recibir el respaldo suficiente de la fuerza pública para garantizar su seguridad. Este vacío debe corregirse de inmediato”.

Ataques contra el INPEC ¿coincidencia o acción coordinada? En menos de una semana, varios guardias del INPEC fueron atacados en distintas ciudades del país, dejando muertos y heridos. La rapidez y similitud de los hechos hace preguntarse si se trata de incidentes aislados o de una acción coordinada desde el interior de las cárceles.
Juan Falkonerth, analista y consultor político. Foto: suministrada.

Urge una Respuesta Integral del Estado

La conclusión del analista Juan Falkonerth es que el país está ante un fenómeno que “no puede seguir siendo tratado como si fuera parte del paisaje penitenciario colombiano“. Existe una urgencia inaplazable por una respuesta integral que “combine inteligencia carcelaria, apoyo efectivo de la fuerza pública, reformas estructurales al sistema penitenciario y una política criminal que priorice la vida de los funcionarios del Estado.” De no actuarse ya, advirtió, “lo que hoy es un problema grave, mañana será una tragedia nacional de proporciones mayores.”

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