El reciente Salón del Automóvil de Bogotá 2025 dejó una conclusión clara que va más allá de los lanzamientos de deportivos o SUVs familiares: el sector productivo y de logística ha perdido el miedo a los enchufes. Farizon, la marca de vehículos comerciales del grupo Geely, ha revelado un balance que sirve como termómetro de la industria: las grandes compañías y las PYMES ya no preguntan “¿será que funciona?”, sino “¿cuándo me lo entregan?”.
Esta validación comercial marca el fin de la etapa experimental. La electrificación de la última milla y el transporte corporativo ha pasado de ser una curiosidad de responsabilidad social a una decisión financiera estratégica en el sector de la logística.
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Un mercado disparado: Las cifras no mienten
El optimismo no es infundado. Las estadísticas del sector muestran una aceleración agresiva. Entre enero y agosto de 2025, Colombia registró la matrícula de más de 10.500 vehículos eléctricos, lo que representa un crecimiento del 173,5 % frente al mismo periodo del año anterior.
Este auge confirma la madurez del mercado. Las empresas han hecho cuentas y el Costo Total de Propiedad (TCO) de los eléctricos —menor mantenimiento y costo de energía frente al diésel— está inclinando la balanza definitivamente, especialmente en operaciones de distribución urbana y de logística donde la eficiencia es crítica.

Estrategia 2026: Cobertura y consultoría
Farizon, que aterrizó en el país con un modelo de venta consultiva (no solo entregar la llave, sino acompañar la transición de infraestructura), proyecta un 2026 de expansión agresiva. La meta ya no es solo Bogotá; el foco se amplía hacia ciudades intermedias y corredores de logística clave.
“Nuestro enfoque es claro: desarrollar un modelo de negocio eléctrico que sea viable, rentable y alineado con las necesidades reales de las empresas colombianas”, afirmó Felipe Negret Hidalgo, gerente de marca Farizon Colombia. El directivo enfatizó que el Salón sirvió para confirmar que desde emprendedores hasta grandes corporaciones ven en la marca un aliado a largo plazo para cumplir sus metas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

Colombia como laboratorio regional
Un punto interesante para la industria es el rol que juega nuestro país en la estrategia global de la marca. Farizon visualiza a Colombia como su plataforma de desarrollo para Latinoamérica.
Lo que funcione aquí —en nuestra topografía montañosa y con nuestras exigencias de carga— servirá como hoja de ruta para la expansión en países vecinos. Con una red de soporte posventa en crecimiento, la marca busca asegurar que la operatividad de los negocios no se detenga, consolidando un ecosistema donde la sostenibilidad y la rentabilidad por fin viajan en el mismo camión.
Créditos REVISTA TURBO
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