Tras dos años, siete meses y 25 días, la familia de David Javier Triana Acevedo continúa luchando para que la atroz muerte del joven, ocurrida en el barrio San Isidro (San Cristóbal), no quede impune. La controversia se reavivó tras conocerse un preacuerdo que estaría a punto de firmar la señalada asesina, una medida que, según denuncia Claudia Marcela Triana, hermana de la víctima, no compensa la brutalidad con la que se cometió el crimen.
Una trampa mortal en San Cristóbal
“Mi hermano fue engañado para ir a esa casa con la excusa de ver a su hija. Allá ya lo estaban esperando para matarlo”, aseguró Claudia. Según su relato, en el lugar se encontraban Ana María (expareja de David), Santiago (un guardia del Inpec) y una menor de 15 años, hermana de la mujer.
De acuerdo con lo narrado, Santiago habría sido quien sometió a la víctima: “Él lo agarra, lo tira al piso y lo inmoviliza. Aprovechando eso, Ana María se le sube encima y empieza a apuñalarlo”. La escena fue aún más cruel: “Le entregaron un cuchillo a la menor para que también participara porque mi hermano no dejaba de gritar”.

Un dictamen estremecedor
El reporte de Medicina Legal confirmó la saña del ataque. “Fueron más de 60 puñaladas, concentradas en la cara, el cuello y la cabeza. No hubo defensa; fue una tortura. Mi hermano murió desangrado, consciente de todo”, agregó.
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Inicialmente, los señalados intentaron desviar la investigación. “Cuando llegó la Policía, dijeron que él era un feminicida y que lo habían matado en defensa propia. Eso fue completamente falso”, sostuvo. Sin embargo, ante el avance de las pruebas, terminaron confesando su participación.
Reclamo contra la justicia

Hoy, lo que más indigna a la familia son los beneficios judiciales contemplados en los preacuerdos. “¿Cómo es posible que, después de torturarlo y asesinarlo, le vayan a dar solo ocho años a la expareja de mi hermano? Es una burla, representa más del 70 % de rebaja”, cuestionó Claudia. Sobre el otro implicado, agregó: “A él le dieron 11 años y sigue trabajando como si nada. Eso no es justicia”.
El clamor de los allegados es contundente: “No pedimos dinero, pedimos justicia. Que paguen lo justo”.
Un llamado a la Fiscalía
Finalmente, la familia hizo un llamado urgente a las autoridades: “Le pido a la Fiscalía y a los jueces que revisen bien este caso. No fue una pelea, fue un asesinato planeado y cruel. No pueden premiar a los responsables”. Mientras avanzan las audiencias, la familia aguarda una decisión que les permita cerrar este doloroso capítulo. “Solo queremos descansar y que mi mamá vea que sí hubo justicia”, concluyó.
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