Más de un año después del ataque que les cambió la vida, la familia de Fernando Vargas Serna continúa esperando una respuesta de la justicia. El hombre fue gravemente herido con un destornillador y, desde entonces, el proceso judicial avanza entre aplazamientos, silencios y una creciente sensación de impunidad.
Los hechos ocurrieron a finales de noviembre de 2024, dentro de una vivienda ubicada en la carrera 4H con calle 22 sur, en el barrio Danubio Azul (Usme). De acuerdo con el relato de sus parientes, Fernando fue atacado por su pareja sentimental, quien le habría clavado un destornillador cerca del ojo, una lesión que comprometió su cerebro.
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“Cuando llegamos, mi tío estaba tirado en un colchón, prácticamente en coma. Él no tuvo opción de defenderse”, relató Jéssica Vargas Beltrán, sobrina de la víctima.
Según su testimonio, la señalada agresora habría permanecido más de una hora sin pedir ayuda, pese a la gravedad del ataque. “Ella gritaba: ‘Nancho, perdóneme, maté a Fernando’. Lo decía delante de los policías y de todos los que estábamos ahí”, aseguró.
Fernando fue trasladado de urgencia a un centro médico, donde ingresó en estado de coma. Fue entubado y sometido a una craneotomía, procedimiento en el que los médicos debieron retirar parte del cráneo para desinflamar el cerebro.
La justicia no avanza
El hombre de 54 años permaneció 49 días en estado vegetal, hasta que su cuerpo no resistió más y falleció. Para su familia, el desenlace pudo haber sido distinto. “Si ella hubiera avisado a tiempo o lo hubiera auxiliado, tal vez se habría podido hacer algo más por él”, insistió Jéssica.
Pese a la gravedad de los hechos, la mujer fue dejada en libertad pocos días después. “El juez determinó que no era un peligro para la sociedad”, afirmó la sobrina, quien además denunció amenazas posteriores por parte de familiares de la señalada agresora. Según dijo, esos audios están en poder de la familia.

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El mayor reclamo hoy es la dilación del proceso judicial. La familia asegura que se han programado varias audiencias, pero la mayoría han sido aplazadas sin explicación clara. “Nosotros nunca hemos faltado. Siempre hemos estado disponibles. Es por parte de ella que piden aplazar y se los conceden, pero no nos explican por qué”, señaló. La audiencia más reciente, prevista para el 23 de enero, también fue reprogramada.
Mientras tanto, aseguran que la mujer continúa su vida con normalidad. “En las audiencias se muestra tranquila, como si no hubiera pasado nada. No acepta cargos, no pide perdón”, agregó la familiar.
La situación ha afectado profundamente a la madre de Fernando. “Mi abuelita está muy enferma, no come, no duerme, cree escucharlo. Para una mamá esto es devastador”, contó.
El llamado de la familia es directo. “Le pedimos a la justicia que no dilate más el caso. Nosotros necesitamos cerrar este capítulo para poder tener algo de paz”, concluyó Jéssica, quien insiste en que el acceso a la justicia debe ser igual para todas las víctimas, sin distinción.
Por ahora, el clamor sigue siendo el mismo: que el homicidio de Fernando Vargas Serna no se olvide entre aplazamientos y silencios judiciales.
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