Medellín se rindió a los pies del “Conejo Malo”. En la primera de sus tres noches en la capital antioqueña, el artista puertorriqueño Bad Bunny ofreció un espectáculo de talla mundial que no solo cumplió con las expectativas, sino que las superó, consagrando a la ciudad como una parada obligada en el mapa del género urbano.
El estadio Atanasio Girardot, a reventar, fue testigo de la primera fecha del “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour”, una producción que demostró por qué Benito Antonio Martínez Ocasio es considerado el artista más influyente del planeta. El show fue una sofisticada mezcla de sonidos caribeños, una puesta en escena innovadora y un repertorio que puso a vibrar a miles de fanáticos.
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Una noche de sorpresas: salsa, bolero y un homenaje a “Colombia, tierra querida”
Desde el primer minuto, quedó claro que este no sería un concierto de reguetón convencional. Acompañado por la orquesta puertorriqueña Los Sobrinos, Bad Bunny reinventó sus propios éxitos. El himno de discoteca “Callaíta” se transformó en una vibrante versión en salsa, y “TURiSTA” se vistió de nostalgia en formato de bolero, demostrando la versatilidad musical del artista.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando un cuatro puertorriqueño silenció el estadio para interpretar las notas de “Colombia, tierra querida”, un gesto que ha repetido en otros países de la gira y que generó una conexión inmediata y profunda con el público paisa.
El “diomedazo”: el momento que nadie vio venir
Pero la sorpresa que se robó la noche, y que ya tiene un nombre propio en redes sociales, fue el inesperado “diomedazo”. Las pantallas anunciaron que sonaría una canción exclusiva para Medellín, que no se repetiría en ninguna otra ciudad. En lugar de un beat de reguetón, el estadio fue sacudido por los acordes inconfundibles de “Tú eres la reina”, uno de los clásicos más grandes de Diomedes Díaz.
La reacción fue una explosión de euforia colectiva. El Atanasio se convirtió por unos minutos en una gigantesca parranda vallenata, con miles de personas cantando al unísono, en un gesto que fue interpretado como un profundo respeto a la cultura popular colombiana.

Dos escenarios y una producción impecable
La puesta en escena fue otro de los puntos altos. El concierto se desarrolló en dos frentes: una tarima principal y la ya icónica “casita”, una estructura que emula una vivienda típica puertorriqueña y que en esta ocasión contó con la presencia del cantante colombiano Ryan Castro.
El show, que se extendió por más de dos horas y media, contó también con la participación de la banda boricua Chuwi y de la samaria Li Saumet, de Bomba Estéreo, con quien interpretó su colaboración “Ojitos lindos”.
La primera noche de Bad Bunny en Medellín no fue solo un concierto; fue una celebración de la hermandad latina, un despliegue de innovación musical y un claro mensaje de por qué, para el “Conejo Malo”, la capital antioqueña es, sin duda, la capital del perreo.
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