El dolor está vivo en el corazón de la familia de Noverney Zúñiga Murieles, un joven cartagenero de 17 años que perdió la vida de la manera más absurda y cruel: por defender a su hermanita en medio de un altercado con un vecino de 16 años.
Los hechos ocurrieron el pasado 2 de agosto en el barrio El Paraíso, en la carrera 27 con calle 71H sur, en Ciudad Bolívar, y desde entonces sus seres queridos claman justicia, pues tanto el adolescente agresor como su padre, quienes participaron directamente en el crimen, quedaron en libertad.
Todo empezó por un balón
Ese día, Noverney regresaba del colegio cuando encontró a su hermanita de 13 años jugando voleibol con varios amiguitos. En medio del partido, el balón cayó cerca de un grupo de jóvenes entre los que estaba Johan, un vecino con quien la niña ya había tenido roces.
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“Ese muchacho cogió el balón y se lo tiró al tejado de una casa. Mi hija le pidió que por favor se lo devolviera o que se lo pagara, pero él la trató mal, le dijo cosas obscenas. Ella vino y le puso la queja al hermano, y él, como cualquier joven responsable, fue a reclamarle”, contó a Q’HUBO Marticela Zúñiga, madre de la víctima.
La discusión subió de tono, hubo algunos golpes, pero los mismos amigos del agresor separaron la pelea y todo parecía haber quedado ahí. Sin embargo, nadie imaginaba que esa disputa terminaría en tragedia.
La furia del padre
Según narró la madre de Noverney, unos 20 minutos después apareció Rafael, el padre de Johan, acompañado de más personas. “Ese señor estaba tomado. Una vecina le pidió que se calmara, que eran cosas de muchachos, pero él llegó agresivo. Le pegó a mi hijo y en ese momento el joven sacó un cuchillo”, relató entre lágrimas.
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La hermana de Noverney corrió a avisarle a su tío, quien llegó para tratar de mediar, pero también fue brutalmente atacado: Johan le causó una herida profunda desde la ceja hasta el mentón y otra en la mano izquierda. “Cuando mi cuñado intentó defenderse, el papá de ese muchacho lo sujetó y le gritó al muchacho: ‘¡Métasela!’. Fue entonces cuando Johan apuñaló a mi hijo en el pecho, en el lado izquierdo”, agregó la madre.

De inmediato, vecinos llevaron al joven en un carro particular hasta el hospital de Vista Hermosa, pero cerca de las 8:30 p. m. los médicos confirmaron lo peor: Noverney había muerto por la gravedad de la herida.
Mientras tanto, la comunidad retuvo a Johan y a su padre, entregándolos a las autoridades. Sin embargo, la indignación creció al conocerse que el hombre fue dejado en libertad con el argumento de que solo “intentó separar la pelea”, y el adolescente tampoco quedó detenido porque “no había un fiscal de menores disponible”.
Una madre destrozada
“Nada de lo que hagan me va a devolver a mi hijo. Le quitaron los sueños, él era alegre, querido por todos, soñaba con ser policía. Nosotros llegamos a esta ciudad buscando un mejor futuro y nos arrebataron la vida de un niño por una estupidez, por un balón. ¡Solo pedimos justicia!”, concluyó Marticela con la voz entrecortada.
Hoy, 27 días después, el nombre de Noverney sigue retumbando en las calles de El Paraíso como un grito de reclamo contra la impunidad.
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