Carlos Estiben Morales (27 años) fue a prisión injustamente durante tres meses por un crimen que no cometió. Su condena era de 8 años, supuestamente por un hurto en febrero de 2023. Hace tan solo una semana, Carlos recobró su libertad y relató el drama que vivió por cuenta de un mal procedimiento judicial.
“Por hechos sucedidos el 1° de febrero de 2023, fue condenado por el Juzgado 116 Penal Municipal con función de Conocimiento de Bogotá, mediante sentencia del 24 de octubre de 2024, a la pena de 96 meses de prisión por el delito de hurto calificado. A su vez, le negó la suspensión condicional de la pena y la prisión domiciliaria”, señaló el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.
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Carlos fue a prisión injustamente por un error
Carlos, quien trabajaba en una empresa de telecomunicaciones, se encontraba laborando en el sector de Centro Suba el 23 de diciembre del año pasado, cuando un grupo de uniformados de la Policía, que realizaba un control de antecedentes, le solicitó su documento. A partir de ese momento, su pesadilla comenzó, pues perdió su libertad sin saber por qué.
“Era la hora del almuerzo y los policías estaban en un control de rutina. Me pidieron la cédula y me preguntaron si tenía un proceso pendiente. Les dije que no. Pero en segundos estaba esposado y camino al CAI de Aures, y luego a la URI de Paloquemao. Ahí me informaron que tenía una condena en mi contra”, recuerda Carlos Estiben.

¿Cuál fue la razón de este error?
De acuerdo con el caso, el robo se había perpetrado el 1 de febrero de 2023, cuando el asaltante abordó de manera violenta a una mujer con un arma cortopunzante en la carrera Séptima con calle 32. En ese momento, el responsable fue capturado en flagrancia, pero lo insólito de esta historia es que el delincuente se identificó con el nombre y la cédula de Carlos. Sin embargo, al parecer, ninguno de los agentes que realizó el procedimiento de captura verificó sus huellas dactilares.
El criminal se declaró inocente y lo dejaron libre. Las audiencias continuaron y este sujeto nunca más se presentó, pero la justicia, sin darse cuenta, condenó al hombre equivocado. Carlos, tras ser capturado, fue trasladado a la estación de Suba, luego a la cárcel La Picota y, finalmente, a la Colonia Agrícola de Acacías (Meta), donde cumplió tres meses de prisión.
“Fue una situación desgarradora. Lloraba todos los días. Yo me sentía triste, desconsolado. No tenía antecedentes; eso fue un proceso emocional fuerte para mí. No podía creer que estaba pagando por algo que no hice. Las condiciones eran muy difíciles, convivir con otros presos sin saber cuánto tiempo iba a estar allí”, relató Morales Vargas.
La oportunidad de salir de prisión
Inicialmente, la familia de Carlos contrató abogados, pero estos tardaron en ayudarlo. Luego, su hermano contactó a la Universidad Manuela Beltrán y, gracias a su Proyecto Inocencia, en cuestión de días demostraron su inocencia.
“Uno de los errores más graves en el caso de Carlos Estiben Morales Vargas fue la falta de verificación de identidad en el momento de la captura del verdadero delincuente. Aunque la Fiscalía General de la Nación realizó un peritaje dactilar del detenido en flagrancia, este no fue cotejado correctamente con la tarjeta decadactilar de la Registraduría Nacional del Estado Civil, donde se encuentran los registros biométricos oficiales de Carlos Estiben. Este descuido permitió que el delincuente usara su identidad sin ser detectado”, explicó la Universidad.
El Proyecto Inocencia de la UMB solicitó un nuevo cotejo decadactilar, y se esclareció el fallo cometido en el peritaje inicial de la Fiscalía. Finalmente, el análisis de huellas realizado por el Inpec demostró que las del capturado en 2023 no coincidían con las de Carlos Estiben.
“Yo pensaba en mis papás. Pensaba en que mis padres son adultos mayores y, con esa condena, no podría disfrutar de la vejez de ellos. Una vez estaba en el patio viendo televisión y escuché que una persona estaba en la cárcel inocente y su madre había fallecido estando él ahí. Yo tenía la esperanza de que algún día se demostrara mi inocencia”, agregó Carlos.
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Un llamado a las autoridades a realizar un proceso más riguroso
El pasado 25 de marzo, un juez decretó la libertad inmediata de Carlos y, finalmente, se reencontró con sus familiares el 26 de marzo tras su regreso a Bogotá.
“Les pido a las autoridades que sean más rigurosas a la hora de capturar a una persona. Es injusto que personas inocentes estén pagando por crímenes que no cometieron. Estos errores no deberían repetirse. La justicia debe ser más precisa para que nadie más viva lo que yo pasé”, puntualizó Carlos, quien ahora solo quiere dejar este terrible suceso atrás y continuar con su vida.
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